Frente al pecado, el arrepentimiento y el perdón

La otra noche, viendo un programa de una tertulia en televisión, en el que había comentarios sobre los ataques que últimamente están recibiendo la Iglesia Católica , y más concretamente S. S. Benedicto XVI, sobre los casos de pedofilia y efebofilia, sobre los que la Iglesia, como institución y en nombre de los autores, públicamente, ha pedido perdón a la víctimas por el daño causado, no sólo por los autores directos, sino también por aquellos que no han sabido responder  ni ayudar a las víctimas ante el daño que se les causó, y a la sociedad  en general, además de adoptar una serie de medidas para evitar, en lo sucesivo, hechos de este tipo y el tratamiento equivocado que se le ha dado en tiempos anteriores. Los contertulios llegaban a la conclusión, de que la Iglesia, no había sido “contundente” en el tratamiento de este asunto. Decían que “los asesores de prensa del Vaticano no habían estado a la altura de las circunstancias”.

 

Hasta ahí más o menos llegó el razonamiento de casi todos los presentes.

 

Yo según escuchaba los distintos razonamientos, me preguntaba, ¿cómo tendría que responder la Iglesia para  que estas personas supiesen realmente cómo es la Iglesia?, pues me demostraron que tenían un conocimiento muy superficial y una gran ignorancia de la esencia de la Institución.

 

A lo largo de estos casi dos mil años de la fundación de la Iglesia, han existido ataques, difamaciones, maledicencias, mentiras, falsedades, pecados de todos los modos y formas, no sólo fuera,  sino dentro de la Iglesia, contra Ella. Pese a ello o más bien, gracias a ello, la Iglesia se ha ido purificando, limpiándose, a lo mejor con lentitud a nuestro humano modo de ver y hacer las cosas, pero deshaciéndose de lastres que impedían seguir el ideal de Cristo. ¿Se podría decir lo mismo de tantas y tantas instituciones que en el mundo han sido?.

 

La Iglesia no es una institución humana, pues la fundó Cristo, aunque humanos somos sus componentes, de ahí que por nuestros pecados le fallemos a Cristo y así a su Iglesia, pero contamos con el perdón, que cumpliendo los requisitos para obtenerlo, nos limpia, como a niños recién nacidos, de todo el mal que podamos haber cometido.

 

Decidme por el contrario de algún “ente” humano en el cual, queda borrada totalmente la huella del mal cometido y/o no se conserva como un “antecedente penal” de por vida,  o si  se reprocha el error a la menor ocasión, aunque exista el arrepentimiento, el dolor por la falta, el propósito de la enmienda, de aquel que ha fallado. Siempre salta la falta o el reproche hacia aquel que falló, en el momento más insospechado.  

 

Cristo y su Iglesia no  son así. No es extraño que Él muriera por nuestros pecados, sólo Él podía quitarnos esa carga. Sólo Él nos podía mostrar cómo podíamos liberarnos de ese peso del pecado: “Ama a tus enemigos”; “El que esté limpio de pecado, que tire la primera piedra”! , “¡Vete, y no peques más!” , “¡Si te golpean en una mejilla, pon la otra!”.  ¡Qué lecciones tienen estas frases para nuestra soberbia condición humana

 

Si sólo se pidiesen disculpas, si únicamente hubiesen habido palabras, más o menos bien trasmitidas, la Iglesia hubiese quedado bien para unos cuántos titulares y artículos de prensa, pero…, ¿y para los cristianos?.

 

La Iglesia tiene sus formas de “limpiar las manchas”. Además no sería consecuente con lo que Cristo les otorgó a los apóstoles: el poder de atar y desatar  aquello que será atado o desatado en el Cielo.

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Comentarios (5)

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  1. belmon dice:

    Gracias, Floren. Me alegra coincidir contigo en lo fundamental, y eso que no nos hemos puesto de acuerdo.

  2. Juan Coloma dice:

    Qué buen artículo Florentino!!

  3. Mota dice:

    Genial artículo Floren.

    No puedo estar más de acuerdo.

    Muchos buscan el titular, lo de encima, lo que se ve, sin importarles la letra pequeña, lo que queda…el ejemplo máximo: la política, muy especialmente, este Gobierno.

    La Iglesia tiene otra forma, más humana, más real, más verdadera.

    Oración y sacramentos.

    Gracias, Floren.

  4. miguelangel dice:

    floren estoy de acuerdo contigo en lo que dices, lo cual es cierto, pero nunca he visto del todo claro la comparación que haces (no sólo tu, esto tb se lo escuché a un obispo con motivo de unos ejercicios espirituales con la deleju) entre iglesia y otros “entes sociales” en lo que respecta al perdon, arrepentimiento y olvido

    y sigo sin verlo del todo claro. primero pq hay muchas personas que no formando parte de la iglesia sino de esos otros “entes sociales” no sienten la necesidad de pedir perdon o de q les perdonen, simplemente pq no tienen la conciencia de eso que llamamos “pecado”. por eso creo que este argumento puede ser peligroso de utilizar con determinados colectivos no creyentes (o incluso creyentes)

     por otro lado, no me voy a meter en la discusión más o menos teológica de cómo el sacramento de la confesión hace que nos sintamos perdonados hacia Dios etc…desciendo a lo práctico, a las relaciones entre personas…tb veo claro q entre nosotros, los q somos iglesia y predicamos el perdon de Dios…muchas veces somos nosotros los q no nos perdonamos mutuamente y sobre todo los que no olvidamos del todo (yo el primero)…me equivoco?

  5. Floren dice:

    Gracias  a J. A. , aunque no se lo crean, no nos hemos puesto de acuerdo en el asunto tratado. Lo único que es que parece que a los españolitos esto no nos afecta, pero Iglesia somos todos. Miguel Ángel, no me gusta ir al caso concreto, pero la cuestión está en la formación, entendida como conciencia  o si lo prefieres como modo de ser, grosso modo, que uno se ha ido forjando . El ateo no puede tener la idea de pecado que tiene el creyente. El musulmán no tiene la misma conciencia que el judío o el cristiano, pero hay cosas por ejemplo el Derechio Natural, y de eso tú sabes algo, que es común a todos, así tenemos una noción del crimen, del robo, que será más o menos coincidente.
    Hablamos de derechos humanos. Pero lo que nos diferencia a los cristianos es que nosotros y lo digo como creyente aspiramos a la Verdad, sabes qué es  y quién la representa. Es más, queremos formar parte de ella. Evidentemente nunca se puede aspirar a que todos opinien de la misma manera, pero nuestro ejemplo como cristianos, si es verdadero , tiene sentido y atrae, por algo será. Evidentemente acuérdate de lo que se dice al finalizar los Mandamientos ; Amarás a Dios… y al prójimo como a tí mismo, pero ¡ojo! no más que a tí mismo. Unos se quedarón en la Ley del Talión otros evolucionamos con Cristo, esa es una diferencia. Me quedo con lo segundo.

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