Me queda grande la vida

Me queda grande la vida, que no la Vida, creo. Bueno… quizás de momento la Vida también… tan viejo ya, tan sin fuerzas… Yo, Simeón, tan cargado de ilusiones. Me has llenado de tantas esperanzas y ahora… ahora esto, ahora nada. Nada tras nada, día tras día.

Aquí sigo, en la puerta del templo, esperando ver cumplida tu promesa, el anhelo que inflama mi corazón; pero sólo veo a otros con su promesa satisfecha. Siempre a otros. El trajín del templo: presentaciones, madres recién paridas, ofrendas de agradecimiento por tus regalos, Señor… ¿y yo? ¿Cuándo yo? ¿Cuándo incluirás a este pobre viejo, harto de esperar, dentro del grupo de tus elegidos? ¿Cuándo pasaré de ser espectador a protagonista de mi vida? Que los días van pasando… y siempre otros… siempre otros.

Que no encuentro razón para volver cada mañana más que la rutina…

más que la cabezonería…

Que persevero porque no tengo otra opción en que confiar…

Y es que me duelo en mi envidia. Y es que me duelo en mi sensación de soledad. Me duelo en mi falta de fe.

“Las lágrimas son mi pan

noche y día”

 

Ya no sé si lloro de desesperanza, de angustia o de soberbia por esta desconfianza en Ti. Yo me abandoné cuando hiciste tu promesa… pero no contaba con estos tiempos eternos, largos, desérticos, áridos… tiempos incomprensibles para mí. Tú lo sabes. Si al menos entendiera. Pero no. Así no. Así no es como Tú quieres. Así no debe ser.

 

Y lo sé. Sin embargo noto cómo se apodera de mí la desconfianza sembrada por el malo…

 

“Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»”

¿Y si escuchaste a Jonás por qué no habrías de escucharme a mí, pobre y viejo Simeón?

“Invoqué en mi angustia a Yahvé, y él me oyó; 
Desde el seno del Seol clamé, 
Y mi voz oíste. “

Y sí. Me oíste. Claro que me oíste. Me regalaste a tu Hijo y su sacrificio:

“Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.”

Así y sólo así. Así y sólo así cobra sentido. En tu altar. Porque sus sacrificios son los míos. Así las alegrías de tu Iglesia son mis alegrías. Así todo es para nuestro bien.

Nuestro bien.

Nuestro bien… dame sentimiento de Iglesia, Señor. Así Tú serás el único Protagonista de todas nuestras vidas.

Así todo es para nuestro bien.

Filed Under: Portada

340 Visitas



Comentarios (4)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. belmon dice:

    …mis ojos han visto a tu salvador, luz para alumbrar a las naciones. Gracias, Simeón.

  2. tuky dice:

    Y palpando la miseria uno se reconoce más criatura, más hijo, más necesitado, anhelante de amor por estar tan maravillosamente bien hechos. Con la infinita necesidad de amar y ser amados. Te entiendo, Simeón, y te vivo, te percibo, y tu dolor es compañía en esta Iglesia, tu casa. Mirando al frente, la ciudad escondida, y el Amor infinito, entregado, rescatándonos de las embravecidas aguas del dolor tan humano.
    …y la franqueza de saberse hijo y saberse pobre es el primer paso. Y hay tantas cosas buenas…y grandes…preparadas para ti, para mi, para otros, para todos, para siempre.

  3. gedeón dice:

    “Me has llenado de tantas esperanzas y ahora… ahora esto, ahora nada. Nada tras nada, día tras día..”
    Nada tras nada, día tras día…Nada tras nada, día tras día…ahora esto, ahora nada..persevero porque no tengo otra opción en que confiar…es como una noria… ¡como un tifón! porque tiene más fuerza..y se lo lleva todo si le dejas.
    Hasta que una chispa salta… ¡¡¡¡¡que gran mentira es esa dolorosa Nada tan cruel, tan desgarradora, tan realmente sentida!!!!!
    “Confía en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”
    El está preparando… El está trabajando…poquito a poco…silencioso…disfrazado de “Nada” imaginaria. Me mira sonriente cuando lloro.. porque lloro, pero a su lado “la paciencia de Dios es nuestra salvación” y sigue trabajando…ya queda poco, un poco mas…
    Señor, dame lo que realmente anhela mi corazón.. no lo que pienso yo que anhelo, y ayudame en mi espera.
    “Nadie esperó en el Señor y quedó defraudado”
    Amen. Aleluya.

  4. pati linares dice:

    gracias por esta oración, creo que toca el corazón de todos
    yo también resalto “nada tras nada, día tras día” (…)
    “Y sí. Me oíste. Claro que me oíste” ¡¡CLARO QUE ME OÍSTE!!

Dejar un comentario