Yo, voy

Con el hallazgo de las reliquias del Apóstol, Santiago de Compostela se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más importantes para los cristianos. Son muchas las historias, las conversiones, las amistades… de las que esta ciudad es -y ha sido- testigo durante tantísimos años.

 

Peregrinar a Santiago de Compostela (como a cualquier otro lugar santo) es una oportunidad para acercarse más al Señor y unirse más a Su Iglesia.

 

La experiencia de caminar durante tantos días sirve para desconectar y descansar mucho, aunque no  sea precisamente físico este descanso. Por las mañanas, levantarse pronto, desayunar, rezar laudes y recoger a toda prisa, tiene su encanto. Antes de empezar a andar es bueno preguntarse por qué se peregrina, por qué o por quién ofrecerlo, y qué es lo que se está buscando -pues nadie se pone en camino hacia ninguna parte-. Para reflexionar sobre todo esto, hay tiempo más que de sobra durante toda la mañana. Caminar da mucho juego para conocer gente, empezar a hablar con unos y con otros… los más artistas van tocando la guitarra acompañados por unos cuantos que les siguen en los cantos (…). Llegar a la siguiente etapa es una gozada, sobre todo cuando ha sido un camino duro y por fin, espera la comida y una buena ducha. Las tardes son para seguir compartiendo, conociendo, disfrutando y viviendo. La Eucaristía es sin duda el momento más importante y central del día donde todo el esfuerzo y los buenos momentos se ponen ante el Señor. Las catequesis, las oraciones, las gymkhanas, los tiempos libres… todo va confiriendo una unidad entre los miles de jóvenes que peregrinamos hacia Santiago.

 

Y por fin, llegar a Santiago… esto no se puede explicar. Merece la pena ver la plaza de la Catedral llena de jóvenes. Verlo, y formar parte de ese grupo de rostros sonrientes, orgullosos, felices y llenos del Señor. No hay manifestación, ni fiesta -ni evento que se le parezca- que supere en número ni en espíritu joven, alegre, radiante y VIVO. Es realmente un acontecimiento que conmociona y que no deja indiferente. Se respira una innegable presencia de Cristo vivo en el mundo, vivo en la Iglesia, y vivo en los jóvenes de quienes está profundamente enamorado. La gracia del Señor se desparrama allí en abundancia.

 

Este año 2010 es Año Santo, y nos reuniremos de un modo especial todos los peregrinos cristianos en Santiago de Compostela. La Diócesis de Madrid lanza una propuesta muy concreta para todos los jóvenes: tenemos que estar allí este verano. Por eso del 26 de julio al 8 de agosto, no hagas otros planes y vente al Camino de Santiago. Es una ocasión muy buena de conversión y de encuentro con el Señor; además de que es divertidísimo, se conoce mucha gente, se fortalecen amistades… incluso más de uno se enamora (y años después, se casa, jaja).

 

Vamos, un planazo lo cojas por donde lo cojas.

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Comentarios (3)

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  1. belmon dice:

    “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, así es que este verano, ¡todo el mundo a Santiago! Un abrazo Pati. Con tu motivación, el que tuviese dudas, desde luego que las habrá aclarado.

  2. Mota dice:

    No puedon estar más de acuerdo con lo que describe -y lo bien que lo hace- Patilí el Camino de Santiago.

    Te tenido el regalo de hacer 4 Caminos de Santiago. 2 con un grupo reducido de amigos, y otros 2 con la Diócesis d Madrid. En todos he disfrutado y aprendido mucho.

    Es una maravilla.
    Qué pena no poder acompañaros este año. Los que tengáis la posibilidad, no lo dudéis. El Señor os espera. San Jorge también.

  3. miguelangel dice:

    gracias pati, por tu labor de responsable y motivadora del camino de santiago 2010
    seguro que con sus cosas buenas y malas, la deleju lo organiza lo mejor q puede y que todos encuentran algo productivo a la vuelta!!

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