¿Qué sabemos de San Jorge?

La vida de S. Jorge diácono, que murió mártir en la Córdoba del s. IX, empieza a ser conocida. El protector de nuestra parroquia, nacido en Belén, vino desde su monasterio de S. Sabas, cerca de Jerusalén, para recaudar dinero para el mantenimiento de sus más de 500 monjes y las necesidades del monasterio.

 

Llegado a la esplendorosa Córdoba, allí se encontró con una pequeña comunidad de cristianos mozárabes que, en medio de las dificultades de la dominación musulmana, daban testimonio de la fe con su vida. Este pequeño ‘resto’ o grupo minoritario y fiel celebró su fe con una liturgia peculiar y propia de la península Ibérica: el rito Hispano, también conocido como Mozárabe, que el mismo Jorge conocería.

 

Se trata de una liturgia aún viva que se sigue celebrando en algunas iglesias de Madrid, Toledo, Oviedo, Zamora, Salamanca…con algunas peculiaridades que lo hacen distinto a lo que estamos acostumbrados: por ejemplo, en cuanto a la celebración de la Eucaristía, llama la atención en primer lugar la disposición de la asamblea: el presbítero está con la comunidad, al frente de la misma, y es el que como mediador entre Dios y los hombres accede al altar (santuario) para consagrar el pan y el vino que ha presentado el pueblo y devolvérselo como el alimento de vida eterna: “lo Santo para los santos”, dice mostrando la Hostia tras la consagración.

 

El pueblo interviene constantemente con sucesivos ‘Amén’, tanto a la Palabra de Dios como al resto de las oraciones –siete amenes en el padrenuestro, uno por cada petición-.

 

Una particularidad de esta forma de celebrar la fe, es que sus oraciones son muy expresivas, por ser más largas y descriptivas que en el rito romano, al que estamos habituados. Y lo más característico es que se reza hacia Oriente, hacia la salida del sol: presbítero y asamblea confiesan así, como hacían los primeros cristianos, que Jesucristo es el sol de justicia, la luz del mundo, que ha de volver un día como juez, de la misma forma como le vieron marcharse los discípulos el día de la ascensión (Hch. 1, 11).

Mirar al Oriente en la celebración es mirar a Cristo (Za. 6, 12), en quien tenemos puesta la esperanza de su retorno glorioso para que lleve a plenitud todo lo creado.

 

Así confesó el diácono Jorge, su fe en el Dios Trino y Uno (para distinguirlo del dios de los musulmanes). Así ha confesado y celebrado también la fe el reciente congreso eucarístico nacional de Toledo, en el cual hemos escuchado resonar el nombre de nuestro diácono Jorge en la celebración eucarística del viernes, cuando se mencionaba a los mártires.

 

Las celebraciones litúrgicas de este congreso han sacado del baúl de los recuerdos, para hacerlos vivos y presentes de nuevo, todo el arsenal espiritual y litúrgico de esta tradición venerable de nuestros padres hispanos, que resonaron también en los oídos de Jorge de Córdoba en el s. IX.

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Comentarios (3)

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  1. miguelangel dice:

    es bueno q conozcamos a “nuestro” patrón para no confundirlo con el famoso sanjorge del drágón
    una cosa belmon…nos puedes recordar como fue su muerte y martirio? la escuché una vez pero no recuerdo mucho los detalles

  2. Mota dice:

    Interesantísima columna, belmon.

    Tengo especial interés por ir a una misa celebrada en rito mozárabe.

    Un días podríamos ir un grupito de la parroquia juntos. ¿Sí?

  3. belmon dice:

    Cuando queráis vamos a una misa en rito Hispano o mozárabe. Es muy interesante.

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