Al descubierto

Y otra vez de nuevo. Y otra vez aquí. Con el papel en blanco… Y otra vez ansiando, con vanidad latente, las palabras que conmuevan. Disculpadme en esta fuga. Disculpadme, porque aun siendo ciertas mis columnas, arrojan, en lo hondo de sus cimientos, una búsqueda oculta y matizada de halago.

No sé si habrán de ayudaros ni tampoco en qué medida. No sé qué busco, ni en qué proporción. Me alegra y satisface hacer familia, me alegra y satisface colaborar con vuestra oración pero me reconozco débil y descubro, en sinceridad conmigo mismo, que me busco soterradamente.

Llevo necesitando descubrirme a la otra parte de esta comunión, a vosotros, queridos míos. Sin embargo, me llevo debatiendo en esta idea largo tiempo. No quisiera, de nuevo, buscarme así, en la sinceridad forzada. No quisiera escribir ahora para inspirar ternura o compasión. Pero es posible. Es probable.

En este debate interno, en que me veo y en que no encuentro la esencia pura de mi pluma -que quisiera altruista- os expongo, en la medida en que me reconozco, mi indigencia de creador. A modo de cura, me supongo… a modo de purga expiatoria.

No quisiera pecar ahora de falsa humildad. Dejó Dios su huella en mi mano al crearme, como en todo lo creado y así se entiende que en mi barro se intuyan algunos brotes de luz que no son sino reflejos del Creador. Pero mi carne imperfecta, a la que le cuesta reconocerse así, se pierde si se busca; y de esto, siempre hay retazos en lo que escribo.

Habéis de perdonarme, queridos míos y aceptar a este Simeón anciano y niño. Rezad por este Simeón chiquitito a través de María, Reina y Señora de todo lo Creado.

Filed Under: Portada

216 Visitas



Comentarios (2)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. belmon dice:

    No te preocupes, Simeón, la perfección será en el cielo. Mientras el idealismo no nos paralice, todo irá bien. La verdad es que de alguna forma todos nos buscamos a nosotros mismos, el halago… Forma parte del juego, pero la realidad nos pone en nuestro sitio. Un abrazo y no dejes de escribir.

  2. Floren dice:

    Es bueno confesarse , y hacerlo en público es más meritorio. Cuando uno busca el aplauso y no ve como obtenerlo, es de valientes manifestarlo, señal de que uno se conoce a si mismo.  Gracias por manifestar tu humildad, pues en estos tiempos no es virtud que se palpe así como así

Dejar un comentario