Antes quiero viajar

Observo con amarga sorpresa la más que arraigada tendencia que se está introduciendo en los jóvenes españoles (y europeos, en general) de posponer, a veces sine die, el momento de la celebración del matrimonio.

 

Por supuesto, no estoy pensando en los casos en los que alguien no acaba de encontrar a la persona adecuada, aquella que el Señor tiene preparada para él, sino que me refiero a las situaciones, tan habituales, en las que pareciese que el noviazgo no tiene fecha de caducidad.

 

Hasta tal punto se ha implantado esta tendencia que, en la actualidad, es la excepción y no la norma aquel que se casa antes de los treinta años y sin haber convivido antes del matrimonio.

 

Así, las dos actitudes más frecuentes en este sentido son las siguientes: casarse cuando más tarde mejor –con noviazgos de más de diez años en muchos casos- y, casi obligatoria, convivir antes del matrimonio.

 

Creo que el análisis de ambas situaciones puede ser común, pues, en el origen de las dos, se encuentra la misma raíz: el temor al compromiso.

 

Respecto de la primera de las actitudes –la de noviazgos eternos-, una de las frases más sonadas es “antes quiero viajar”. Conocer mundo, hacer viajes, conocer a mucha gente…Esta es una de las frases, he de reconocer, que más me sorprenden, pues, los jóvenes de hoy, a diferencia de la generación de nuestros padres, hemos viajado con frecuencia, ya sea en un plan familiar, de amigos, parroquial, de colegio…y, además, parecería que, una vez casado, “se acabó lo bueno”: adiós al viajar, planes apetecibles, diversión…en fin, denota un concepto de matrimonio = prisión realmente preocupante.

 

En lo que se refiere al segundo, a la cuasi-obligatoriedad de la convivencia prematrimonial, se trata de asumir parte de lo que implica el matrimonio (vida en común, compartir bienes, gastos, preocupaciones, alegrías…) y, a la vez y en la mayoría de los casos, renunciar a uno de los fines esenciales del matrimonio: la procreación.

Además, mayoritariamente, existe el concepto de “prueba”, que nos en más que una lupa constante que le ponemos al otro, un examen permanente que, a mi entender, imposibilita la libertad y la naturalidad por el miedo intrínseco al fracaso o a no “aprobar”.

 

Ante esto, cabe preguntarnos: ¿qué hacemos nosotros para trasladar a la sociedad una imagen positiva y esperanzadora del matrimonio?

 

Mi experiencia es que el matrimonio, con sus dificultades y cruces, es el estado más auténtico y más bonito del hombre (el que esté llamado a él, claro). Es el lugar en el que quieres y eres querido, amas y eres amado. Creas vida, sales de ti, te entregas por entero al otro y a otros –los hijos-.

Es tu hogar, donde sueñas, creces y disfrutas. Donde puedes ser enteramente tú, sin alguien que te vaya a rechazar por ser quien eres, antes bien, te acoge y te mima.

 

Es una comunión de vida y amor. Un regalo. Un bien precioso. Una gracia para el hombre.

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Comentarios (9)

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  1. Gabriel dice:

    Mota,

    Estoy de acuerdo contigo, sobre todo, porque en el primer párrafo salvas a los que no hemos encontrado a nuestra media naranja… je, je

    En la sociedad norteamericana no pasa esto y el nivel de desarrollo es igual o superior al nuestro. Por qué? Pues porque parece que ellos concentran mucho su período universitario y ven natural después montar una familia (la edad media de matrimonio en las chicas es de 23 años, y de 25 en los chicos¡). Aquí en Europa, en cambio, se alarga ese período de “pasarlo bien”…
    Un abrazo

  2. Ingrid dice:

    Como no estar de acuerdo contigo, Mota.  Das en el clavo en tu descripción de unas actitudes muy comunes.  Y muy equivocadas.  Sobre todo la idea de que hay que hacer un “ensayo general” del matrimonio antes de dar el paso definitivo.  Pero creen realmente estos jóvenes que la convivencia al año va a ser la misma que a los cinco años, o los diez? El matrimonio es algo que evoluciona constantemente – si lo dejas el tiempo suficiente – lo mismo que evolucionan las personas.  Y lo de “vivir la vida” antes, como tú dices, hoy en día los jóvenes tienen muchísimas oportunidades que antes no existían.  Y si quieren viajar, que vengan a San Jorge. Podrán ir a campamentos, a Tierra Santa, a Roma, a Santiago, etc.

  3. Adela dice:

    Corremos un gran peligro generalizando en temas tan cercanos al corazón del hombre como es este.

    No solo reconozco, si no que tb rechazo la tendencia actual a post poner el matrimonio por miedo al compromiso y la convivencia prematrimonial. Totalmente de acuerdo.

    Pero me gustaría añadir algo: casarse joven es un don. No olvidemos que hay gente que retrasa el matrimonio por motivos ajenos a su voluntad. Puede ser que su situación personal no se lo permita. O que no gocen de la suficiente economía como para mantener a una familia (me refiero en lo fundamental, no a caprichos) Incluso puede que sigan rezando la decisión de casarse.
    Tener la luz suficiente como para hacer un buen discernimiento requiere mucha oración.

    A veces, en las parroquias “aplaudimos” a los matrimonios jóvenes x la valentía que implica su decisión. Lo que realmente merece aplausos es el matrimonio que cumple con la voluntad de Dios. Si ésta es que se casen jóvenes: bravo. Pero si es que disciernan mejor su decisión o que (por cualquier otro motivo) retrasen un poco más el matrimonio: debe respetarse tanto como la primera.
    Una de las características de Dios es no responder a parámetros humanos. ¿Quien en su sano juicio decide encarnase en una Virgen y nacer en una portal? ¿Quien quiere morir humillado en una cruz? Humanamente… nadie. Por eso, solo debemos seguir las pautas que Él nos fije.

    Con esto quiero resaltar que en la decisión del matrimonio ante todo se debe escuchar a Dios. SOLO A DIOS, e ignorar los parámetros humanos (tanto los de fuera de las parroquias como los de dentro)
    Cuánto daño podemos hacer a una pareja en discernimiento con indiscreciones como “bueno, ¿por fin te casas? que se te va a pasar el arroz…” Una decisión como esta (la más importante de tu vida) la debéis tomar Dios, tu novio/a y tú. Nadie más puede inmiscuirse en ella xq nadie más conoce la intimidad de los corazones protagonistas.

  4. tuky dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con Adela en que el matrimonio es una decisión vital en la que Dios ha de ser impulsor y promotor. Creo que las presiones externas tanto en un sentido como en otro son negativas. Pos desgracia o fortuna vivimos en un mundo rodeados de estímulos. Hay que aprender a lidiar con ellos tratando de que no condicionen nuestras decisiones aunque no siempre es fácil.
    No creo que lo importante al casarse sea la edad. (tampoco creo que el artículo insinúe tal cosa) Creo que es un problema de cumplir la voluntad del Señor (vuelvo a coincidir con Adela)
    En lo que también coincido con el autor del artículo es en que resulta una pena que el compromiso se viva como una carga y no como una liberación. Cumplir la voluntad delSeñor en nuestras vidas proporciona paz y hay que estar atentos…las señales son muchas y a veces andamos despistados.
    Recemos unos por otros confiando en que sólo en el camino de la misión a la que estamos llamados somos verdaderamente felices.
    Un fuerte abrazo a todos

  5. miguelangel dice:

    jo si q ha dado juego esta columna…imposible comentar todos los post q son muy interesantes, me limitaré a decir un par de cosas sobre lo que dice el artículo personal…y me temo que nuevamente para situarme en un prisma distinto al mismo

    sobre lo del matrimonio como “se acabó lo bueno” pues desde fuera esta visión existe. el 90 % de mis amigos q se han casado, dejaron de ser personas super activas en todos los frentes y ahora están recluidos en sus casas…y sin tener hijos. casualmente (y no lo digo por peloteo) entre el 10% restante, los que casados y con hijos, siguen haciendo vida social a tope, está el autor del artículo que conste…

    y sobre la convivencia previa al matrimonio…creo que la explicación que se da sólo será comprensible para gente muy muy creyente, y que tenga mucha mucha fe y confianza en los efectos “gracificantes” (o como se diga) del sacramento del matrimonio, o en el amor puro e incondicional, pero para la mayoría de la gente y tb para muchos creyentes (entre los q me incluyo) la convivencia previa parece a priori lo más lógico y normal

    pero bueno como me pasa lo mismo q a gabriel, lo que digo de la convivencia previa, es algo meramente teórico que no he llevado a la práctica ni sé si lo llevaré jejeje.

  6. Mota dice:

    Bueno, vayamos por partes:

    - Sobre los “noviazgos ad eternum”. Adela, estoy de acuerdo contigo en lo que dices, pero creo que hablamos de situaciones distintas. Yo no me refería a los que “no pueden casarse” por razones de peso, sino que voluntariamente (normalmente más uno de los dos, en general el hombre) alargan y alargan el noviazgo, sin fecha de caducidad, en una especie de “huida hacia delante”, sin norte, sin un fin claro y deseado: el matrimonio,
    - Detrás de esto, creo, hay una concepción negativa del matrimonio. Algo muy buscado y fomentado en la sociedad (películas, libros, revistas, series TV…y aquí, leyes de este Gobierno) todo habla mal del matriomio. Y eso ha calado. Nadie quiere ir a ningún sitio del que le hablan mal.
    - Se ha inyectado una idea de noviazgo = positivo, matrimonio =negativo. Y nosotros, los cristianos, debemos devolver a la sociedad la mirada positiva hacia el matrimonio, mostrar su belleza y la felicidad que reporta al hombre.
    - Respecto de la convivencia prematrimonial de la que habla Miguel Ángel, contesto más tarde en otro comentario (por no alargarme demasiado).

  7. Fonso dice:

    Hola a todos!

    En primer lugar no soy ningún especialista en el tema pero voy a intentar aportar mi diagnóstico personal de la situación que creo que se está tratando.

    Mota plantea dos temas principales (o al menos eso he interpretado yo); noviazgos alargados de forma artificial y convivencia antes del matrimonio; ambas causadas por miedo al compromiso. En los dos casos se ha hablado de una “tendencia implantada en la sociedad”. Mis comentarios son los siguientes:

    1º Noviazgos alargados: Creo que la causa principal para el retraso del Matrimonio del que habla Mota no es el miedo al compromiso, sino las dificultades que plantea nuestro entorno socioeconómico (mercado laboral, vivienda, coste de la vida, falta de ayudas públicas, etc). Muchas parejas retrasan sus enlaces, sencillamente porque no pueden crear una nueva familia sin tener una gran dependencia de sus propios padres. Yo no creo que el problema esté en la falta o retraso de matrimonios. La cantidad de matrimonios jóvenes o no tan jóvenes no indican nada (véanse las cifras de divorcios y separaciones).

    2º La convivencia prematrimonial. (Es tal si culmina en matrimonio, si no es una mera convivencia de “arrejuntaos”). No son iguales y hasta que no se da el matrimonio no se sabe cuál es. Por tanto creo que sólo se puede juzgar la intención que tiene esa convivencia en su inicio. Creo que esa intención en la mayoría de casos, es la de probar creyendo que si sale mal las consecuencias no son tan graves como en el matrimonio. Esta idea me parece totalmente errónea pero sin duda encaja con la filosofía consumista y de miedo al fracaso que se inculca en nuestra sociedad. Y digo miedo al fracaso y no al compromiso, porque las personas que inician la convivencia comprometen igualmente su cuerpo y alma.

    Mi diagnostico: Existe una crisis de confianza (en Dios y en el otro) y la cultura de la “puerta de atrás”. Nada es para toda la vida y “donde dije digo, digo Diego”. Unidos en lo bueno y en lo mejor, para lo malo y lo peor ya está la puerta de atrás.
    Toda relación de pareja lleva consigo compromiso, sea en el estadio que sea, la pena es que el compromiso que debe tener un matrimonio, hasta la muerte, se ha cambiado por un hasta que te aguante.
    Medicación: Si te casas que sea para toda la vida. Eso es lo que creo que se puede hacer desde el matrimonio, quererse y luchar en la adversidad más que que con vientos favorables y mar en calma. Dar ese testimonio de vida a nuestros hijos cambia la sociedad.

    Siento haberme alargado tanto pero el tema lo requería…

    Un saludo a todos.
    Alfonso

    • Conchi dice:

      HOLA:
      Yo hablo desde la experiencia propia sobre los noviazgos eternos.
      Considero que los hombres de hoy en dia son infantiles e inmaduros y egoistas.
      Al principio todo es miel,luego cuando ya pasan unos años y consideras que ya son horas de hablar de futuro en común te dicen que si pero se hacen el loco,
      Luegos estan los padres del el(sobre todo la madre de el)que dicen que esperemos a tiempos mejores que sino hay dinero,que si tenemos hijos es un follon,todo para dar largas.Y yo llevo asi casi 10 años.
      Que bien le vino a algunos la crisis economica que estamos sufriendo en españa para no salir del nido familiar y casarse de una puta vez que ya apesta la situación en si.

  8. Jessica dice:

    Hola! :) Miguel Angel, claro que para personas no creyentes no hay nada mala en la conviviencia previa del matrimonio…¡si no te importa que tu relación acabe en un matrimonio feliz! De todo la gente que viven juntos antes de casar, la mitad terminan dentro de un año, y 90% antes de 5 años — aunque al empezar la convivencia previa, 75% dicen que tienen planes para casarse. Si quieres una relación que dura, la convivencia previa no es un paso bueno.
    Enlaces:
    http://muse.jhu.edu/login?uri=/journals/demography/v043/43.2lichter.pdf http://www.lifesitenews.com/ldn/2006/jul/06072106.html

    Los datos vienen de una encuesta hecha en los EEUU en 2006, pero me imagino que los resultados en España sería igual. No me soprende que la Iglesia Catolica, con su sabidura y conocimiento de la condición humana, haya dicho que la convivencia previa es mala…muchos años antes de un estudio científico que confirma la conclusión! :)

    PD y si quieres un matrimonio estable: de las parejas casadas que rezan juntos afuera de la iglesia (es que decir, en su casa, por iniciativia propia, ademas de asistir a servicios religiosos), solo 1% se divorcian. http://www.ourcatholicmarriage.org/married/prayer/

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