El Corazón

 

Estas pequeñas líneas, que llevan por título EL CORAZÓN, podrían dar la impresión de que van a narrar una historia llena de culebrones al estilo de las telenovelas que, al parecer, retransmiten en varias cadenas de televisión. O bien, un breve relato de un amor imposible y un final rompedor que arrasaría en las librerías y que muchas personas leerían en el metro, tren, avión, autobús o en el sillón de su casa.

 

Pues bien, estas líneas lo que desean es recordarnos que este mes de Junio ha sido el mes del Sagrado Corazón de Jesús. En cierta medida la historia de este gran corazón supera con creces cualquier otra novela de amor que se tercie. Principalmente porque esta historia ha sido y sigue siendo real, ha sido una lección de amor verdadero que muchos debemos repasar de vez en cuando para aprender lo que es amar. Amar es entregarse al otro incluso hasta la muerte. ÉL, Cristo, murió en la cruz para nuestra salvación. Amar es perdonar sin guardar rencor.

 

Amar consiste en respetar al prójimo y en respetarnos a nosotros mismos. Amar es sufrir junto y por el prójimo. Amar implica agachar nuestra cerviz y servir a nuestro prójimo, ayudarle. También amar consiste en pedir auxilio o ayuda cuando lo necesitamos. Se pueden contar tantas cosas de lo que es amar en verdad… pero quizás la mejor forma de descubrirlo y vivirlo es mediante la oración y al encuentro de Jesucristo, Dios y hombre, que nos amó hasta el extremo.

 

Para terminar os dejo aquí una oración al Sagrado Corazón de Jesús  de S.S. Juan Pablo II que rezó en Nueva Delhi en 1986:

 

Señor Jesucristo, Redentor del género humano, nos dirigimos a tu Sacritísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.

 

Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos las gracias por todo lo que Tú eres y todo lo que Tú haces por la pequeña grey (…)

 

Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Sagrado Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna.

 

Reunidos juntos en tu nombre, que está por encima de cualquier otro nombre, nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad. (…)

 

Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz, reina en nuestros corazones y en nuestros hogares. Vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón. ¡Qué todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén.

Todavía estamos a tiempo de vivir lo que nos queda de mes orando a Dios Padre por medio del Sagrado Corazón de Jesucristo junto a la Virgen María, Nuestra Madre.

 

 

 

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Comentarios (1)

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  1. Gedeón dice:

    Gracias por recordarnos el regalo que se nos da este mes, donde nuestra madre la Iglesia, después de habernos hecho volver la mirada a María, nuestra madre, en Mayo, nos señala ahora directamente al centro de nuestra religión para que lo rumiemos durante Junio:
    “El nos amó primero”
    :-)

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