La Última Cima:una película con valores

Ayer sábado, después de una dura semana de trabajo, me fui con mi marido y mi hija al cine a ver una gran película “La última cima”. Salí del cine con ganas de ser mejor persona, de parecerme a Pablo Domínguez, su protagonista. ¿Pero quién es Pablo Domínguez? un sacerdote, un hombre alegre –como podemos ser todos- que simplemente se enamoró perdidamente de Dios.

 

La película es un “testimonio real” de Pablo porque salen fotos y escuchas su voz. Paulatinamente te va adentrando a través de entrevistas a sus familiares (padres, hermanos, sobrinos), compañeros religiosos, alumnos, amigos, como era -y como vivió- Pablo hasta su trágica muerte el año pasado haciendo montañismo. En todos ellos dejó una huella difícil de borrar. En mí, tras ver la película, también la ha dejado.

 

Resulta especialmente conmovedor las palabras de su padre donde nos resalta el orgullo que se siente al tener un hijo sacerdote. Asimismo, me cautivó la vivencia contada por una madre de cómo Pablo la acompañó y ayudó durante la gestación de un hijo que fue bautizado y murió a los pocos días de nacer. Lo mismo hizo con sus amigos emigrantes que acudían a llamarle cuando se sentían solos en un país extraño.

 

A través de los testimonios de los amigos de Pablo y de sus fotografías se trasluce que era un hombre alegre y que está en el mundo. Si bien, también tuvo “sus cruces”, como problemas de salud, afrontar las responsabilidades que supone ser Profesor y Decano de la escuela de San Dámaso, entre otras. Sus compañeros sacerdotes resaltan su buen humor, sus bromas y como les ayudó a fortalecer su vocación. Ellos mismos también nos ofrecen una imagen humana del sacerdocio (cantan, tocan la guitarra). Finalmente, el obispo Cañizares destacó la formación teológica del protagonista, su humildad y su ausencia de miedo a la muerte que veía simplemente como una puerta, donde lo más importante es lo que está detrás: la gozada del cielo.

 

Por otro lado, durante la película se van entrecruzando testimonios de gente de la calle sobre cómo tiene que ser un sacerdote. Me encantó una norteamericana que dijo “todos podemos ser sacerdotes”. Es verdad, todos podemos serlo con la gente más cercana que se cruza en nuestra vida, desde la familia, compañeros de trabajo, hasta los vecinos.

 

Al terminar el documental que transcurre sin darte apenas cuenta, sales a la calle con ansias renovadas de superarte, de parecerte un poco a Pablo.  En fin, sólo me queda recomendaros que vayáis a ver “La última cima”, una película de las que se echan en falta hoy en día, con valores.

 

 

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Comentarios (2)

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  1. pati linares dice:

    Yo también me quedé con muchas cosas, entre ellas, con la frase que le dice Pablo a la mujer que perdió a su bebé de dos días: “ya ha cumplido su misión”.
    ¡¡Con la de vueltas locas que le damos nosotros a ”averiguar esa misión” para la que Dios nos llama!! y sin embargo, qué sencillo es lo que nos pide el Señor.
    Gracias Mónica.

  2. miguelangel dice:

    si, a mi la frase q dice pati linares, tb fue la que más me llamó la atención…impactante.

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