Razones para no ir a misa

En un artículo anterior una amable lectora comentó que las razones que yo daba para asistir a la Misa eran válidas para los practicantes, pero echaba en falta algunos argumentos para aquellos que no lo son.


Me parece un reto difícil. Esto es algo así como explicar el juego de los colores en un cuadro de Matisse a un ciego, o la armonía del segundo movimiento de la Quinta sinfonía de Beethoven a un sordo. Para poder comunicar el gozo que se experimenta en algo hay que tener una mínima base en común; de lo contrario, las posibilidades de establecer una comunicación pueden ser prácticamente nulas.


Quizá podamos probar la aproximación contraria: analizar las razones por las que alguien puede no querer ir a Misa.


¿Lo tienes todo, no te falta de nada, no necesitas nada, te crees autosuficiente? No vayas a Misa. La Misa es para los menesterosos, los que se sienten necesitados y pobres en el corazón.


¿No le debes nada a nadie, te has hecho a ti mismo, todo lo que tienes es solamente tuyo? No vayas a Misa. La Misa es para los que se sienten deudores agradecidos de un Dios que es Amor, que nos ha creado gratuitamente y que nos mantiene en la existencia a cada instante con su Amor infinito.


¿Te sientes fuerte, poderoso, importante? No vayas a Misa. La Misa es para los débiles, los humildes, los sencillos.


¿No crees en los curas, en la jerarquía, en el Papa? No vayas a Misa. La Misa es para los que confían en quienes han recibido una llamada de Dios a entregar su vida en el servicio a los demás, los que han acogido esa vocación a ser “otros Cristos”.


¿No tienes faltas, no sientes la necesidad de ser perdonado? No vayas a Misa. La Misa es para los que se saben pecadores, que acuden a la fuente de la Misericordia infinita para volver a empezar.


¿Te da lo mismo fracasar en lo más importante de tu vida? No vayas a Misa. La Misa es para los que tienen santo temor de Dios y buscan salvarse.


¿Te encuentras a gusto contigo mismo, “encantado de haberte conocido”? No vayas a Misa. La Misa es para los que conocen sus propias miserias y quieren, con ayuda de Dios, ser cada día un poquito mejores; aunque caigan varias veces en el camino, vuelven a levantarse.


¿No tienes inquietudes espirituales? No vayas a Misa. La Misa es para los que buscan a Dios, pues Él está realmente presente allí.


¿No necesitas de los demás? No vayas a Misa. La Misa es para los que ven a los demás como hermanos y quieren compartir con ellos lo más importante de su vida.


¿Tu alma no está sedienta? No vayas a Misa. La Misa es para los que tienen sed de la Verdad, del Dios vivo, de la vida eterna.


¿Crees que lo único que existe es el mundo material? No vayas a Misa. La Misa es para los que tienen fe en la resurrección y la vida eterna.


¿No tienes esperanza de una felicidad saciada? No vayas a Misa. La Misa es para los que creen que van a ir al cielo para gozar eternamente del amor infinito de Dios.

¿No necesitas del AMOR con mayúsculas en tu vida? No vayas a Misa. La Misa es para los que se sienten amados por Dios y llevan su amor a sus semejantes.

 

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Comentarios (18)

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  1. pedro de benito dice:

    Magnífico artículo. Muy de agradecer por los que si vamos a misa.

  2. Rosario Calatrava Sanchez dice:

    Me parece un articulo fantastico, estoy de acuerdo en todo lo que dices. Me pregunto ¿damos gracias a Dios todos los dias por tener el Don de la Fe?

  3. Ingrid dice:

    Como la “amable lectora” a la que te refieres, no puede por menos que decir BRAVO!  Tu artículo es magnifico y hace frente con creces al reto de explicar a los que no van a misa el porque nosotros sí lo hacemos.  Excelente.  Muchas gracias.

  4. Federico Deleña dice:

    Querida Ingrid,
    Muchísimas gracias por tu cariñoso comentario. La verdad es que resulta muy estimulante el diálogo con los lectores. Por cierto que me encantó la entrevista y lo que decías en ella.

  5. tuky dice:

    Federico,me has dejado k.o. es certero tu artículo y provocador sin pretenderlo. Al menos a mi me ha provocado…porque a menudo no tengo ganas de ir a misa o voy, yendo sin conciencia…sin embargo sí reconozco en mi esa necesidad y esa pobreza, ese querer encontrarme con hermanos, esa debilidad mía tan evidente en tantos momentos…y se me había olvidado dónde puedo acudir, dódne está la fuente y dónde está Cristo mismo y vivo.
    En fin…habrá que releerlo y degustarlo lentamente. Gracias.

  6. NORMA ROMERO dice:

    QUÉ HORROR LA RESPUESTA. ES PURA DISCRIMINACIÓN… LA VERDAD QUE CON ESTA GENTE, YO TAMPOCO IRÍA A MISA. DIOS, JESÚS, CRISTO, NO NECESITA INTERMEDIARIOS, CADA PERSONA ESTÁ CAPACITADA PARA SOSTENER UNA RELACIÓN DE FÉ CON SU DIOS. NO NECESITA IR TODOS LOS DOMINGOS A MISA.
    UN HORROR, LA RESPUESTA. ES DE UNA IGNORANCIA POCAS VECES VISTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!! AHORA ENTIENDO PORQUÉ LA GENTE QUE REFLEXIONA, ESTÁ MIGRANDO DE LA IGLESIA. UN HORROR LA CHATURA DE LAS RESPUESTAS… UN HORROR!!!

  7. Shadja dice:

    Norma, no sé quién eres, pero me parece que efectivamente cuadras entre los que no tienen “necesidad” de ir a misa. ahora bien, antes de hablar de “chatura” de las respuestas piensa si tú misma has reflexionado lo bastante antes de migrar de la Iglesia. ¿De verdad te crees que conocerías a “Dios, Jesús, Cristo”, si no hubiera personas que te lo hubieran enseñado? ¿De verdad crees que ese Jesús no necesita de tus manos, de tus labios, de mis manos, de mis labios -cuánto más de las del sacerdote- para hacerse presente en el mundo? Si gente que “migra” reflexiona igual que tú, es lógico que pierda la fe… pero no en Dios, sino en el ser humano. 

  8. Federico Deleña dice:

    Norma, solo puedo decirte, aunque probablemente ya lo sepas, que Dios te ama. Lo que quizá no sepas es que te está esperando en cada Eucaristía, porque tiene un deseo ardiente de entregarse a ti y de que tú le comas, para estar en la más íntima unión contigo… por que eso es la Sagrada Comunión, ni más ni menos que comerse a Dios. Y eso solo puedo hacerse en una Misa.
    Rezo por ti.

  9. Marco dice:

    No hay duda que conoces la gente a la que te diriges, y sabes manejar bien tu discurso; debes poder conseguir a todos los pequeños niños que quieras (un poco de amistosa rivalidad)
    NOTA: Sé que esta broma para ustedes es pecado, pero para mí es sólo una broma, y como la paz es con ustedes, no espero nada ingenioso.

    • Federico Deleña dice:

      Querido Marco, he leído tu comentario y confieso que me ha dejado un tanto perplejo. Siento decir que no lo entiendo muy bien. No sé si estás haciendo una alusión velada a los casos de abusos de niños, insinuando que yo utilizo el lenguaje para atraerlos.
      Espero estar equivocado, en cuyo caso me disculpo. Pero si no fuera así, es decir, si esta fuera tu intención, tengo que decir que me parece una pena que alguien malgaste su tiempo tan vilmente.
      NOTA: las bromas en general no son pecado, aunque sean de mal gusto y demuestren un pésimo sentido del humor. En estos casos solo revelan las carencias de quien las dice.

      Pido al Señor que te ilumine con su amor y algún día le dejes entrar en tu corazón. Aunque te cueste creerlo, tú y yo somos hermanos en Jesucristo, que murió en una cruz para salvarnos a ti y a mí.

  10. Anónimo dice:

    No voy a Misa porque un día que asistí en Madrid, España, una chica me dijo que no iba vestida adecuada para la Misa, llevaba una minifalda y una camisa de manga corta era verano, yo fui con toda mi buena intención y creo que iba bien vestida pero si lo único que le importa a Jesús de mí es como me visto no pienso volver, por cierto que la chica no me conocía de nada

    • Federico Deleña dice:

      Hola anónima, siento no saber tu nombre. Pienso que a lo mejor, cuando te ocurrió lo que relatas, en el fondo te sentiste herida. Quizá te pareció que esa persona que te habló te estaba juzgando, incluso condenando, por tu forma de vestir, que a ti te parecía correcta. La verdad es que, a veces, personas con la mejor intención pueden herirnos con sus comentarios.
      ¿Por qué hablo de la mejor intención? Hay algunos conceptos que en la sociedad actual están en desuso, y para mucha gente, vacíos de contenido. Ideas como pudor, modestia, recato… a mucha gente de hoy le parecen cosas de viejas. Pero tienen un significado y una razón de ser.

      Querida lectora anónima, te propongo una reflexión: ¿alguna vez has tenido un encuentro con una persona importante? En caso afirmativo, imagino que te preparaste adecuadamente, quisiste tener una buena presencia, estar bien peinada, maquillada y vestida… querías presentar una buena imagen y que esa persona se llevara una buena opinión de ti.

      En la Eucaristía nos encontramos con Jesucristo. Para mí es la persona más importante del mundo. Ante Jesús, todos queremos presentarnos con el mejor aspecto, sobre todo interiormente, pero también exteriormente. Es una cuestión de respeto, pero más todavía, de amor. Un amor que pone cuidado y esmero en la preparación de ese encuentro con el amado.
      Creo que la idea general está clara. No voy a entrar en detalles concretos de si una falda puede ser más o menos larga, un escote más o menos pronunciado, etc.

      Como anécdota, te contaré que este verano hemos estado en Italia. En todas las iglesias se prohibía entrar con prendas como tirantes, minifaldas o minishorts. Como alternativa se ofrecían pañuelos o pareos. Me parece una muestra de esa delicadeza que mencionaba antes.

      Mi último comentario es que creo que el criterio para hacer o dejar de hacer las cosas, es que nos parezca que eso es lo correcto. Es decir, que no estoy seguro de que sea una razón suficiente para dejar de ir a misa el que una persona te haya criticado en un momento determinado.

      Por supuesto que a Jesús le importa mucho más tu persona que tu forma de vestir. Él ha entregado su vida por ti. Por amor. Y te está esperando para volver a entregarse a ti en cada Misa.

  11. Floren dice:

    Federico, aunque tu contestación lo dice prácticamente todo, no me resisto a completarla con el texto siguiente de San Lucas en su capítulo 17:
    “17:1 Después dijo a sus discípulos: “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
    17:2 Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
    17:3 Por lo tanto, ¡tened cuidado!”.
    Creo que para un cristiano que verdaderamente lo sea, es claro.

  12. Anonimo dice:

    Federico,lamento no estar de acuerdo contigo, estoy harta de que me critiquen, soy una mujer normal de cuarenta y cuatro años que tiene la desgracia de no haber estado nunca con un chico que la quiera, si mi forma de vestir no gusta a esas de la parroquia pues pensaré si vuelvo o no porque es una cosa que me ha pasado más veces y estoy hasta las narices las chicas de la Jmj vestían con minishorts y minifaldas como las que llevo yo y respecto a lo de Roma pues por mi parte si quieren que llevemos burka yo no estoy dispuesta

  13. Anonimo dice:

    Federico te escribo para decirte que he decidido no volver a Misa a mí no me insulta nadie y menos delante del Señor que si no quiere aceptarme como soy es que no me quiere

    • fedelena dice:

      Hola otra vez anónima, sin ánimo de polemizar te contaré que yo tardé unos 30 años en enterarme que Jesús había muerto en una cruz por mí. Fue en mis primeros ejercicios espirituales. Tras la reflexión que dirigió el sacerdote, me fui a mi cuarto a rezar y meditar sobre lo que había dicho. En ese momento tuve una experiencia intensa de mi pequeñez, de mi ingratitud, de mi pecado, ante el amor de Dios, el amor infinito y misericordioso que se derramaba sobre mí desde la Cruz. Vi a Jesús que me miraba en medio de su tormento y que me perdonaba, a pesar de que era yo mismo quien le crucificaba. Lloré largamente.

      Desde entonces no puedo decir que sea un santo, al revés, tengo la impresión de que solo consigo empeorar. Pero lo que sí sé es que Dios me ama. Él no me juzga, no me condena, como hacemos nosotros constantemente con nuestras críticas, reproches, rencores, calumnias, cotilleos, desprecios, etc. etc. Dios no es así. Dios me ama como soy, pecador, débil, egoísta… y ese amor tira de mí hacia arriba, me lleva hacia Él, aunque yo le rechace mil veces cada día.

      Supongo que hay varias posibilidades, pero yo, la mejor manera que conozco de luchar contra mí mismo, es aprovechando el regalazo de los sacramentos: la reconciliación y la Eucaristía. Y por supuesto la oración.

  14. asdf_Nietzschevive dice:

    Sois todos unos absolutos envenedadores de la vida… rabia le daría a Dios si existiera que paséis vuestra existencia en este magnífico mundo que con tanto amor “nos ha dado hipotéticamente” violando niños y mirando con desprecio a dos jóvenes que se besan en público demostrándose su amor en vez de vivir en paz siendo felices de lo único de lo que tenemos constancia. Aspiráis a un cielo fuente de la razón que no es más que otra parte de la materialidad, apreciad vuestros sentidos y no hagáis cargar a la más baja sociedad con vuestra escalera en la que os agazapáis para llegar a un cielo que no existe.

    paz y amor

    • fedelena dice:

      ¿Quién es Jesucristo? Esa es la pregunta fundamental que toda persona debe hacerse. Para mí, es el Hijo de Dios hecho hombre, que se entregó por amor en una cruz para salvarme, porque yo estaba perdido por mis pecados. Sé bien que mi vida no refleja ese amor como debiera, y esa es parte de la cruz que tengo que llevar.
      Ojalá los cristianos viviéramos como tales, en lugar de escandalizar… pero no todos hacen siempre el mal. Pero cada uno ve lo que quiere ver…
      Todo ser humano existe porque ha sido creado por Dios. Por amor y para el amor, en la vida eterna. También tú te encontrarás con Él cuando te llegue tu hora. Ojalá que te conviertas antes, porque cuando llega la noche no se puede trabajar…

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