El pulmón de la Iglesia

Recientemente he leído un libro muy interesante llamado “El Ejecutivo Eficaz” (P. Drucker), en el que se recuerda qué cinco talentos debe desarrollar un ejecutivo para alcanzar esta “eficacia”:

1)     Administrar bien el tiempo.

2)     Discernir lo más adecuado para la organización en particular.

3)     Discernir dónde y cómo aplicar nuestras fuerzas para obtener los mejores resultados.

4)     Reconocer las prioridades.

5)     Combinando los otros cuatro, decidir correctamente.

Enlazando ideas, hace una semana estuvimos viendo toda la familia a una hermana de mi marido monja de clausura Oblata de Cristo Sacerdote, y, ayer por la mañana fuimos a los votos de una amiga nuestra sanjorgiana, María Orozco en las Clarisas de Lerma.

Muchos de los reproches y prejuicios que oímos en la calle ante esta vocación, van referidos precisamente a lo que nosotros entendemos por eficacia. “¡Qué forma de malgastar la vida allí encerradas!” y comentarios semejantes.

Analizando los cinco puntos que expuse al principio, creo que estas mujeres han entendido, a la luz del Evangelio, mejor que nadie lo que significa “Eficaz”:

1)     Administrar bien el tiempo.

Ellas no se conforman con buscar el tiempo que “las sobra” para Dios; se lo dan todo, y, ¿Alguien conoce un administrador mejor que Él, único conocedor de la Eternidad?

2)     Discernir lo más adecuado para la organización en particular.

Nuestra organización, la Iglesia, qué necesitada está de personas como ellas que vivan con radicalidad las palabras de Jesucristo: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; y el que busca, encuentra; y a quien llama se le abrirá”. ¿Hay algo más adecuado para afrontar este tiempo tan falto de oración?

3)     Discernir dónde y cómo aplicar nuestras fuerzas para obtener los mejores resultados.

Ellas lo han tenido claro; No necesitan grandes rascacielos, ni Internet. Les basta una capilla donde esté la luz del Sagrario encendida. ¿Resultados? “Por sus frutos los conoceréis…”

4)     Reconocer las prioridades.

Ellas han salido de sus egoísmos, y, aunque se sienten personas humanamente débiles saben que lo  pueden  todo en Dios para transformar los corazones. Su prioridad: llevar todas las almas posibles al Cielo.

5)     Combinando los otros cuatro, decidir correctamente.

Han meditado y profundizado en las palabras del Evangelio: “Os aseguro que no hay nadie que no haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por causa del Reino de Dios que no reciba mucho más en este mundo y, en el venidero, la vida eterna”, y han decidido correctamente porque “su tesoro” nadie se lo quitará.

Como laica, sólo tengo palabras de agradecimiento y algunos “ratitos” de oración hacia todos los consagrados. ¡Gracias por ser el pulmón de la Iglesia!

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Comentarios (9)

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  1. Mota dice:

    Magnífica columna Coque.

    Muchas gracias

  2. pati linares dice:

    Gracias Coque! Siempre tan buena consejera y “madre” de muchos sanjorgianos…

  3. Federico Deleña dice:

    Qué acertado utilizar las recomendaciones de un “gurú” de los MBA para saber leerlas e interpretarlas en el sentido más profundo y relevante. Con demasiada frecuencia equivocamos las prioridades y nos creemos que lo más importante es el trabajo, o los estudios, o el prestigio profesional… olvidando que no somos de este mundo, sino que estamos en este mundo, pero somos ciudadanos del Reino de los Cielos.
    Gracias Coque por recordarnos que las personas de vida consagrada, aunque para el mundo puede parecer que malgastan su vida, en realidad han elegido lo mejor.

  4. Yonkihuete dice:

    Coque! Mágnifica columna. Me ha encantado como le das la máxima plenitud a los objetivos de un ejecutivo actual y demuestras que las personas llamadas a la vida consagrada son las mejores “ejecutivas” de hoy en día. Gracias! 

  5. Mota dice:

    Escribo ahora con más tiempo.

    Tuve el regalo de poder compartir con Coque, Coco y sus tres hijos + uno en camino, junto con Marta, Solete y Casilda en camino (si Dios quiere, en poco más de un mes) la toma de hábitos de María Orozco, joven de la parroquia, que estuvo un tiempo en el grupo de post-confirmación cuyos responsables eran precisamente Coco y Coque.

    Fue este domingo, en La Aguilera (las clarisas de Lerma ahora están, en su mayoría, en La Aguilera). Hicimos plan de encuentro con las clarisas + toma de hábito + picnic en la explanada. Fue un regalazo.

    El testimonio de María, las canciones, las sonrisas de todas, la cantidad de chicas muy jóvenes (impresionaba!), el enamoramiento del Señor…fue una efusión de fuerza,fe y amor.
    Por la noche me leí varios de los testimonios que escribieron en un libro en el 2006.
    Qué fuerza, qué amor al Señor y qué ayuda para los que tenemos otras vocaciones.

    Gracias Coque!

  6. tuky dice:

    Toda la razón Coque y qué bonito planteamiento haces!!
    Propongo al director de SJD que fiche a esta nueva columnista, por favor!!! jeje
    besos

  7. Floren dice:

    Sobrina , ya veo que no todo es “convocar” al matrimonio a los jóvenes “casaderos” de la parroquia. He podido comprobar que algunos a fuerza de vivir en el mundo, a veces se hacen “demasiado del mundo”, ” su mundo, y a lo mejor teniendo la mayor de las alegrías delante de sus ojos,  los tienen fijos en el “yo”, y  no se dan cuenta que lo más importante es “Él”.

  8. miguelangel dice:

    reconozco q este es uno de esos temas en los q el corazón me dice una cosa, y la cabeza otra…
    la cabeza me dice q todos los argumentos esgrimidos por coque, por los demás comentaristas y por las propias monjitas de lerma, son argumentos de peso y simplificándolos muchos, creo que son LA VERDAD
    pero mi corazón se resiste a aceptar esa verdad y he de decirlo: cuando estuve visitándolas hace año y pico (de camino a guriezo, algunos de vosotros estábais presentes)…digo que estando con ellas, no logré paz interior sino todo lo contrario.

    lo siento y lo digo…aunque sé q en esta ocasión no tengo razón…

  9. Ana dice:

    Supongo que es un tema difíci de ver, Miguel Ángel, porque entra en juego el factor fe para creer en el poder de la oración, por ello los reproches entendibles de la calle a esta vocación. Creo también que Coqs desde la fe y experiencia de lo que ha visto ha transmitido muy bien el sentido de la misma en su artículo.   

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