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Como siempre demasiado deprisa, las vacaciones han dado paso a un nuevo curso que trae, a la par que las primeras lluvias (ayer), un aluvión de proyectos e ilusiones para el año que empieza. Como hombres, los seguidores de Cristo somos también un proyecto inacabado que, en nuestro caso, tiene por fin último la santidad y la construcción de su Reino en la Tierra, pero que por fin inmediato tiene volver a la organización de un número creciente de actividades.

En la Encíclica Christifideles Laici, el venerable Juan Pablo II nos dejó unas líneas muy claras sobre cuáles han de ser los principios que inspiren las actividades de los laicos en la Iglesia: hacia dentro, la construcción de un solo espíritu y de una verdadera hermandad; hacia fuera, una misión que implique el compromiso con la sociedad, la caridad para con los más necesitados, y la creación de una cultura cristiana.

Inspirados en estos principios, los jóvenes de San Jorge nos reunimos en El Atazar el pasado fin de semana para concretar acciones que nos ayuden a cada uno de nosotros a alcanzar la santidad y a sembrar la semilla del Reino de Dios. A tal efecto, me parece interesante destacar algunas de las acciones que nos deben de servir a todos para nuestro seguimiento concreto de Cristo en este nuevo curso:

 1) Relacionadas con la unidad: Por una parte, reforzar nuestra cooperación a través de la Coordinadora de Jóvenes, y nuestro compromiso como grupo con las actividades que se propongan a nivel parroquial, con la participación de gente de todas las edades, dándoles prioridad sobre las actividades exclusivas del grupo de cada uno. Por otra, participar activamente cada uno en actividades de todos los jóvenes: en la liturgia y el coro, especialmente en la Eucaristía del domingo, en la Hora Santa de los lunes, donde orar unidos hace también que permanezcamos unidos, ejercicios espirituales, y también en las excursiones, foros de cine y otras actividades que se organicen.

2) Relacionadas con la misión: Reforzar el compromiso social de nuestros grupos significa por una parte hacer un enorme esfuerzo en la formación de todos y cada uno de nosotros –cursos de catequistas, titulación de monitores-, y por otra parte, dedicar parte de nuestro tiempo a los más necesitados, involucrarse en movimientos que defiendan el bien en la sociedad –sobre todo en aquéllos en los que no participan los no católicos, como la defensa de la vida y la familia-. Junto a ello, es fundamental que cada uno aporte su talento en la creación de una cultura cristiana: en el pensamiento -de entrada, por ejemplo, el que no crea que no puede hacer otra cosa, puede colaborar con este San Jorge Digital, que está abierto a todo el que crea que tiene algo que aportar- pero también en internet, en los medios de comunicación social –la televisión, radio María-, en el arte o en la música –donde también el coro de jóvenes puede ser un comienzo para los que no sepan por dónde empezar-.

3) Relacionadas tanto con la unidad como con la misión: Este año nos brinda una ocasión única de manifestar nuestro compromiso con la Iglesia, con el Papa y con la Diócesis, a la vez que de manifestar nuestra unidad como parroquia, a la vez que de participar en el gran testimonio de la fuerza de la Fe, la Esperanza y el Amor cristianos en la sociedad: las Jornadas Mundiales de la Juventud que Benedicto XVI ha convocado en Madrid para agosto de 2011. El compromiso de todos y cada uno se debe manifestar ya en que llevemos constantemente a nuestra oración los frutos de estas Jornadas, y más adelante en la organización del encuentro, el voluntariado, la atención a los peregrinos y muchas más cosas.

La búsqueda sincera de un encuentro con Dios en el corazón de cada uno es el último y verdadero motivo que debería animarnos para acudir a la Parroquia. De esa búsqueda nace el encuentro con el Señor, y de éste el encuentro con los demás, que a la vez que nos llena el corazón, nos exige en el momento de las dificultades un esfuerzo y una respuesta desde la voluntad. En una palabra, un compromiso de amor.

Ojalá que todos los que por un motivo u otro vamos a San Jorge sepamos volver este año con estas miras, para avanzar así en el proyecto de nuestra santificación personal y en la construcción del Reino de Dios.

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Comentarios (1)

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  1. Mota dice:

    Muchas gracias Shaja por este artículo.

    Me hubiera encantado ir a las Convivencias de Jóvenes, pero no pudo ser (responsabilidades familiares…)

    Pero gracias por hacernos un resumen de lo que han sido. Ahora toca reflexionar, rezar sobre ello y ponerlo en práctica.

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