Entrevistando a Santiago Font

Este sí que es un “clasicazo” de la parroquia. Apasionado lector espiritual, magnífico organizador de eventos religiosos, enamorado de Cristo, de su mujer y de todo lo esencial de la vida.  Un gusto conocerle un poco más…

 

 

  1. ¿Quién es Santiago Font?

 

Currante cristianito, casado con una mujer que no se merece y padre de dos hijas maravillosas. Enamorado de Cristo, de la Iglesia, de su familia y de sus amigos.

 

  1. Vayámonos a tus primeros años de vida…familia, colegio, primer contacto con la parroquia…

 

En Madrid desde que nací. Menor de cinco hermanos. A través de mis padres recibí el don de la Fe. Fui a los Agustinos de Padre Damián y gracias a unos amigos, a los 13 años, empecé a ir a la Parroquia de San Jorge, donde me integré en los juveniles y empecé a ir a campamentos que organizaba la “interparroquial” (aún faltaba mucho para que naciera la Asociación Juvenil Corona).

 

  1. ¿Qué estudiaste, breve vida laboral y en qué trabajas en la actualidad?

 

Estudié Filosofía en Comillas, hice algunos post-grados, trabajé en Procter&Gamble y Arthur Andersen y ahora estoy en una empresa de servicios suiza en la que llevo varios departamentos, fundamentalmente el de Logística.

 

  1. Centrándonos en tu vida de fe: ¿te confirmaste en San Jorge?

 

Después de juveniles, hice la catequesis de Confirmación (entonces era sólo un año) y recibí el sacramento de Confirmación en San Jorge a los 15 años.

 

  1. Bien, si no me fallan mis fuentes, pasaste por el Seminario…¿qué nos dices de aquella experiencia?

 

No te fallan. Me licencié en Filosofía con la intención de entrar en el Seminario de Madrid (en aquella época nuestros “mayores” nos lo aconsejaban así). Después de hacer el curso introductorio, entré en el Seminario a los 23 años. Entonces vivíamos en comunidades, la mía estaba en Sur-Batán. Conocí gente estupenda, magníficos compañeros y sacerdotes. Me enriquecí con una realidad eclesial y social distinta a la que había vivido en San Jorge, de la que guardo gratísimos recuerdos.

Sin embargo, tras el primer año, en el que pude sacarme dos cursos de teología, interrumpí mi proceso formativo. No fue una experiencia fácil: abandonaba mi proyecto vital por el que había apostado mi juventud y mi carrera. Pero tampoco fue algo especialmente traumático o que me causase “efecto rebote”.

Creo que lo viví con serenidad, y en eso me ayudó mucho nuestro añorado D. Francisco (primer párroco de San Jorge y primer obispo de Getafe).

 

  1. Buen amigo de Patricio de Navascués (sacerdote colaborador de la parroquia): ¿es cierto que coincidió temporalmente el siguiente esquema: tú en el Seminario y él con novia?

 

Buff, eso fue hace mucho tiempo. Yo tendría unos veinte años y él era un adolescente brillante, que tocaba el órgano como los ángeles. Coincidimos en un viaje de intercambio un verano a Estados Unidos, en el que yo iba de seminarista a una parroquia. Tuvimos la ocasión de tener buenas conversaciones… y, sí, puede que él tuviese alguna novieta, aunque no lo recuerdo bien.

 

  1. Ahora se te ve un “experto organizador” en las actividades grupales de San Jorge –de las que luego hablaremos-: ¿fuiste en su momento catequista de Confirmación, en Picos de Europa, peregrinaciones…?

 

Después de recibir el sacramento de la Confirmación, empecé a ser catequista. (¡a los 15 años!). De ahí pasé a ser responsable del grupo de catequistas. Fueron años preciosos de intensa oración y cercanía de Dios. Los recuerdo con verdadero gusto. En la parroquia había gente admirable que ahora son magníficos sacerdotes, o contemplativas, o laicos adultos comprometidos que brillan con luz propia.

 

Fui a varios cursos de teología en verano en Ávila y a varios campamentos en Picos de Europa. Entonces no existían las jornadas de la juventud o de familia, pero pude hacer varios viajes por Europa con el coro, donde teníamos siempre a la Iglesia a flor de piel, gracias a D. Rafael Zornoza, nuestro genial director, que ahora es obispo auxiliar de Getafe.

Recuerdo con mucho cariño un viaje que hicimos a Roma, convocados por Juan Pablo II, el Jubileo de los Jóvenes en Roma, en abril de 1984. ¿Quién puede olvidarse, de los que estuvimos allí, de la procesión nocturna de antorchas, hasta las puertas de San Pedro? ¿O de aquel increíble Vía Crucis, a los pies del Coliseo, oficiado conjuntamente por Juan Pablo II, la madre Teresa de Calcuta y el hermano Roger de Taizé?

Allí estaban Chiara Lubich, Monseñor Tagliaferri, Kiko Argüello, el padre Luigi Giussani y tantos otros gigantes de la fe. Allí estaba, tangible, el Espíritu Santo.

 

Aquello cambió nuestras vidas. Allí recibimos los dones de la alegría y el amor. Te aseguro que cuando pienso en aquello lloro de emoción.

 

  1. Quisiera que nos contaras tu vivencia parroquial en el periodo que va desde que dejas de ser catequista de confirmación y vuestro actual grupo de matrimonios de “adultos-jóvenes”? Por cierto:¿cuándo os reunís y qué hacéis?

 

Bueno, no ha sido lineal. Cuando estás en el Seminario te destinan a otra parroquia. Después, cuando me salí del Seminario, retomé mi actividad en San Jorge, en un grupo de jóvenes trabajadores, con el método de Acción Católica. Así estuvimos algunos años, pero los bebés que iban llegando y los duros comienzos laborales nos absorbían demasiado, y el grupo se deshizo.

Después estuve algunos años más desligado de la parroquia, pero no de mis amigos, que siempre han sido una luz constante en mi vida.

Cuando Juan Pedro comenzó su andadura en San Jorge vimos la ocasión propicia y le solicitamos que nos llevase un grupo para compartir nuestra Fe, cosa a la que accedió de inmediato sin condiciones, con su amplia sonrisa.

 

Desde hace 7 años nos venimos reuniendo en viernes por la noche cada 15 días en la Parroquia. Somos unas 40 personas, en un corte de edad entre cuarenta y tantos y cincuenta y tantos. Seguimos temarios diversos: a veces exposiciones de alguien, o Magisterio, o Evangelio.. ahora estamos con el libro de Pablo Domínguez “Hasta la cumbre”. Pienso que estos años nos han enriquecido mucho y hemos recuperado el “tono religioso”, que estaba algo anquilosado.

 

  1. Bueno, desde hace años eres el encargado oficial de la puesta en escena del espectacular belén parroquial. ¿Qué nos dices de esto?

 

Eso surgió en una visita que hizo Juan Pedro a mi casa en navidades. Vio mi belencito y me dijo que el año que viene hacía yo el belén de San Jorge. Yo tenía la esperanza de que se hubiese olvidado, pero no, y al año siguiente me solicitó el belén. Como yo no podía negarme, dado el ejemplo de disponibilidad que él mismo me había dado, me tiré al charco.

 

Ahora lo hacemos entre varios matrimonios, durante arduas jornadas de fin de semana y nocturnas. Es una experiencia preciosa. Cuando trabajas por la noche en el templo, en silencio y con frío, puedes sentir muchas veces al mismo Jesús trabajando a tu lado, sonriendo y bromeando. Es casi un trabajo-oración, donde la Fe sale fortalecida. Es todo un don, un regalo. Yo estoy convencido de que si el belén sale al menos decente, es porque Dios nos ayuda, y no poco. A lo sumo, mi trabajo contribuye a estropearlo un poquito.

 

Lo del amor a los belenes me lo inculcó D. Rafael Zornoza, cuando era párroco de S. Jorge. Él tiene una mano artística especial, capaz de crear arte con nada. Ya me gustaría a mí tener algo de su don.

 

  1. A su vez –ya digo que eres un mega-organizator- eres el coordinador de los viajes-peregrinaciones de verano de las familias. ¿En qué consisten?

Menos lobos, que eso lo preparamos entre varios matrimonios. Es un formato muy bonito. Todos los   años, un grupo de familias nos vamos de convivencia a algún punto de España, en agosto. Principalmente al norte, por aquello de los calores. Siempre buscamos un motivo religioso: Santiago, Covadonga, Loyola,       Liébana, Lourdes… y siempre nos acompaña Juan Pedro, quien nos celebra la Eucaristía, nos confiesa y nos cuida.

 

Es precioso ver a las familias enteras, con hijos de todas las edades, compartiendo juegos, marchas, bailes, oración, trabajos…Nos solemos meter en albergues, que reservamos enteros, muchas veces durmiendo en habitaciones comunales con baños compartidos, lejos de la comodidad de nuestras casas o de un hotel. Eso, para nosotros, burguesitos acomodados, nos viene fenomenal para quitarnos manías. El resultado excede siempre a nuestras expectativas: Dios se hace presente y la comunidad eclesial se vive como algo natural.

 

Su organización es compleja (hemos llegado a ser 105 personas), pero siempre confiamos en la Providencia, que nunca falla, y al final, las cosas salen. Este año hemos hecho doblete. Nos fuimos a Gerona en agosto y a Santiago en octubre.

 

  1. Has sido miembro del coro parroquial durante muchos años. ¿Lo sigues siendo?, ¿Cómo ha sido/es experiencia?

 

El coro ha sido y es una de las cosas más importantes de mi vida, otro gran e inmerecido regalo de Dios. Entré en él ¡hace 30 años!. Allí he aprendido el gusto por la música y la capacidad de captar la Belleza. Allí he conocido a la mayoría de mis amigos, gente maravillosa, y a mi mujer, Ángeles. El coro nos ha enseñado a amar la liturgia y a orar cantando. Yo creo que si sale bien una pieza no es por que la interpretemos bien, sino porque es un icono musical, una imagen donde el intérprete entrega su corazón, su sentimiento, su fe.

 

Me alegro mucho de haber retomado las actividades del coro de la Parroquia en estos últimos años y de contribuir a la belleza de la liturgia. Creo que ese era el fin inicial del coro y desde luego, es la motivación principal ahora.

 

  1. ¿Es cierto que te gusta mucho leer libros religiosos?, ¿Más tipo vida de santos, libros espirituales, ensayos…?

 

Desde luego. Es pasión. Creo que en la lectura de los auténticos testigos de Cristo algo de ellos siempre se te pega. Pero leo de todo: patrística, dogmática, espiritualidad, bíblica… Mi afición a ello me ha llevado a completar también mis estudios teológicos, labor que vivo como un auténtico regalo y en la que estoy inmerso ahora mismo.

 

  1. Me dicen que te encanta el alpinismo: ¿Es así?, ¿Te gustan también otros deportes?

 

Te dicen bien. Pude practicarlo con relativa asiduidad cuando era más joven, en viajes inolvidables, con mi amigo Curro Sandoval, entre otros. Ahora me conformo con paseos por la montaña pero añoro una buena travesía. La montaña es un lugar privilegiado para contemplar a Dios. En cuanto a otros deportes, hice en mi juventud varios tipos de artes marciales y ahora practico la equitación. Me gusta también el submarinismo, pero aún soy principiante.

 

  1. Pasamos a la vida personal/familiar. ¿Dónde y cuándo conociste a tu mujer?

 

En San Jorge, en el coro. Nos hicimos novios tras mi salida del Seminario.

 

  1. ¿Cómo fue vuestro noviazgo?, ¿Cómo viste “que era ella”?

 

Éramos ya un poco mayorcetes, 24 y 25 años. Estuvimos dos años de novios. Me encandiló su bondad y su manera completamente distinta a la mía de entender la vida y afrontar los problemas, aunque compartíamos las cosas esenciales: la fe, los valores…

 

  1. Haznos un breve resumen de vuestro matrimonio, hijos…

 

Llevamos ya 18 años casados, y qué rápido se han pasado. Hemos compartido todo, alegrías y tristezas, y nos queremos tal como somos cada uno. Tenemos dos hijas, Laura, de 16 años y Patricia, de 11. Ambas están integradas también en la parroquia.

 

  1. Descríbete con 3 adjetivos y 3 sustantivos.

 

Esto es difícil, pero allá voy:

 

Adjetivos: cabezota, fiel, bueno

Sustantivos: fuego, corazón, soldado

 

  1. ¿Qué es lo que más te atrae de ser un testigo de Cristo?

 

No es que me atraiga ser un testigo de Cristo, sino el mismo Cristo. El parecerme a un testigo es consecuencia de ello. Pero si he de resaltar algo que me atraiga es el hecho de saber que no hay otra Verdad y que ahí estoy a gusto: soy yo, pero yo ilusionado.

 

  1. Por último: ¿la Fe mueve montañas?

 

No hay nada más duro y rocoso que el corazón humano a veces. Y sólo la Fe puede cambiarlo. No sólo mueve montañas, la Fe mueve el mundo. Pidamos al Señor algo de Fe para cambiarlo.

 

 

        Muchas gracias Santiago.

 

        A ti, siempre.

 

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Comentarios (7)

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  1. Floren dice:

    Santiago es estupendo ver reflejada en ti una gran parte de lo que es la parroquia. Sólo, perdóname una pregunta: con tu bagaje, conocimientos, buen hacer, tu cristianismo que te sale por los poros, ¿porqué no vuelves a dar catequesis a los chicos/as de Confirmación ? Estoy convencido, porque lo veo y noto cada viernes, que la diferencia de edad no es obstáculo, los muchachos necesitan referencias, modelos de conducta, conocer a través de otros, saber por dónde y por dónde no. Y esto lo hago extensible a otros y otras que parece que se “ven mayores” para este tipo de cosas. Es lástima que las enriquecedoras experiencias cristianas de muchos se pierdan…  

  2. Paco Ortega dice:

    Genial !! Me alegro mucho de que hayas sucumbido finalmente a la petición de Mota, quien por cierto lleva estas entrevistas magistralmente, y no es fácil. Me ha encantado conocer aspectos de tu historia personal y de fe que desconocía (y los que conocía también), y me alegro muchísimo de compartir tu amistad y los muchos frutos de tu entrega a la comunidad: organización de las reuniones de los viernes, con correos de preparación y motivación cada semana, liderazgo de las mismas, organización de la semana de peregrinación en verano, construcción del Nacimiento de la parroquia… Eres un crack, un gran amigo y un gran ejemplo de entrega !! Un abrazote!

  3. tuky dice:

    Jo, qué guay poder conocer algo mejor a “otros” de san jorge…
    Me han encantado las cosas que cuentas y conocerte algo más, Santiago.
    (Estamos deseando ver el Belén de este año)
    Un abrazo.
    Marta

  4. edugambra dice:

    Muy buena entrevista!!

  5. fedelena dice:

    Muchas gracias a los dos. Es alentador conocer estos testimonios. Proporcionan una gran esperanza en estos tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir. Ojalá más cristianos quisiéramos ser, o al menos parecernos a, Cristo. La cosa cambiaría radicalmente…

  6. Paloma Mansilla dice:

    Muy bien Santiago,  pero te has quedado un poco corto en cuanto a las reuniones de matrimonios ya que,  no sólo acudes sino que convocas, nos informas y hasta muchas veces aportas en tus emails comentarios tan profundos como los textos que luego comentamos. Eres la llamita que atraes,  para que luego luzca la hoguera de la reunión.

    Muchas Gracias “Pato” (sí nosotros le llamamos así)

  7. Ingrid dice:

    No te conocía realmente, Santiago, aunque sí tu fama de “hombre orquesta” que además era muy profundo.   Estoy de acuerdo con Floren: serías el no-va-mas como catequista.  Y hace tanta falta.  Gracias por todo lo que ya haces. Desde luego esperamos con ilusión tu estupendo Belén.

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