Antes de todos los tiempos, antes de toda la Creación… antes de que hubiera luz u oscuridad estaba el Señor: el Padre eterno. En la eternidad soñó al Hombre. Extendió su mano, infundió su aliento y transformó la nada. Desde la eternidad pronunció su designio: “Quiero que vivas”. Dio orden al Universo. Salió de sí mismo, amasó la tierra, hundió sus manos en el barro y le dio la promesa de su divinidad. Miró el barro y le dijo: “Quiero que vivas. Quiero que seas hombre-mujer; y que algún día llegues a ser Dios.” Y del barro, de la Tierra, te formó a ti: hombre, mujer. Con sus manos hizo tu cara, la hendidura de tu espalda, tus pies y tus manos. Te hizo hombre. Te hizo mujer. Te miró a la cara y te dijo nuevamente: “Quiero que vivas. Y quiero que llegues a ser Dios cuando se cumplan todos los tiempos.”
Quiero que vivas.
Quiero que, viviendo,
llegues a plenitud.
Quiero que palpes
el barro de donde vienes,
que hundas tus pies en él
y que camines.
Quiero que el sol
se imprima en tu piel,
que te llenes
de risa y de trabajo,
que te encuentres en otros ojos
y en otras manos.
Quiero que vivas creando,
haciendo barro con tu barro,
hundiendo tus manos en la tierra,
como hice yo para formarte.
Quiero que des forma a otros rostros,
que escuches mi Palabra en otros labios.
Quiero que vivas.
Quiero que, cuando se cumplan los tiempos,
llegues a ser como yo:
recibirás la Tierra en herencia,
la Humanidad entera
y mi divinidad en ti .
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¿Quién es Loreley?
Loreley es el nombre de una peña situada a la orilla este del Rin, cerca de Sankt Goarshausen. Su nombre designa al tramo más estrecho y profundo del río legendario. Desde la Edad Media existen referencias a su utilización como marca en los caminos. Y también, historias y lamentos acerca del peligro que corrían quienes navegaban por el Rin y a ella se acercaban.
Por aquellas tierras, ricas en mitos e historias, se propagó la noticia de que una sirena habitaba en la roca. Orientaba a los pescadores, que obtenían una pesca abundante. Pero muchos también naufragaban, cautivados por el embrujo de sus cantos. Los grandes autores del romanticismo alemán escribieron versos a la sirena Loreley, como Heinrich Heine en 1824.
Yo, que de sirena tengo poco, en cambio sí quisiera interpretar mis cantos desde la roca en que me siento. Desearía que pudieran ayudar a quienes los escuchan a obtener una pesca abundante. Soy consciente de que si alguien tratara mis palabras como verdades absolutas, podría naufragar. A veces yo he sido la primera. Pero permanezco en mi puesto. Interpreto mis cantos de sirena. Y me esmero por llegar a quien los escucha.
Mi formación es económica y jurídica, y ambos enfoques están siempre presentes en mis ideas. La cultura es una de mis pasiones. No como saber acumulado, sino como manera de mirar la vida. Disfruto con el arte, en todas sus formas. También con las humanidades. Soy conciliadora en el conflicto, y me gusta opinar. Lo social jamás me es indiferente. Y quisiera comportarme como cristiana cuando escribo. Este deseo exige mucho de mí. Me obliga a reconocer, con franqueza, mis fallos; a expresar mis anhelos; a no callar; a callar a veces; a denunciar; a alabar; a preguntarme; a leer; a disfrutar; y a permanecer en esta Roca, entonando mis cantos de sirena.
Es precioso, si: pero lo bueno es que también es profundo.
Gracias, me encanta la oración!!!!
Muchas Garcias, Loreley, me ha recordado viejos tiempos…pero siemrpe nuevos. Es preciosa tu oración. Sigue Así!!!