Voluntarios

Quizá seria conveniente que los que nos consideramos buenos cristianos (o mejor dicho, “pasables cristianos”, porque estamos llenos de defectos) meditásemos sobre las circunstancias que nos han traído hasta aquí.


Para algunos habrá sido muy “cómodo”. Nacidos en familia cristiana, rodeados de buenos ejemplos, un ambiente sin fisuras, colegios de orientación católica, sacerdotes y parroquias volcadas en atención y amigos y hasta novios o novias envidiables. Pero para otros las circunstancias no han sido tan propicias y han tenido que pasar por periodos de indiferencia total, altibajos (mas bajos que altis), dudas y crisis.  Pero alguna vez han surgido unos ejercicios, una peregrinación, unas charlas o alguna de las circunstancias favorables citadas: y se ha producido el vuelco o la verdadera conversión.  Eso lo sabe cada uno.  Como sabe que, en el fondo,  todo ello solo ha sido instrumento de la Misericordia de Dios.


En cualquier caso es inevitable que surja un sentimiento profundo de agradecimiento. Que se traduce en un deseo de ayudar a otros a recorrer idéntico camino.
Y lo normal es no pasar de ahí, no poner manos a la obra. Porque no sabemos como hacerlo, porque no estamos preparados, no tenemos las palabras adecuadas o justas; además nuestro círculos de amistades o actuación es muy limitado y por otra parte ¿qué vamos a decirles que ya no sepan?


Pues bien, se nos abre una oportunidad extraordinaria: la Jornada mundial de la Juventud 2011. Nuestro “círculo” se va a ensanchar hasta dos millones de jóvenes. Nuestra falta de palabras adecuadas o justas las van a poner los que mejor lo saben, los que si están preparados, los mas altos pastores de la Iglesia, empezando por ese Papa al que el tratamiento de “Su Santidad” parece especialmente adecuado. Y se van a decir un “montón” de cosas que muchísimos no  saben o no han oído nunca.  Así que si nosotros no sabemos hacerlo, hay otros muchos que si lo saben; y lo van a hacer.


Pero para que todo ello ocurra es necesario algo mas, (la palabreja Logística), y ahí viene nuestra oportunidad. Porque se presenta una tarea inmensa en que ninguna “mano” sobra. Todos tenemos experiencia de la preparación de un viaje de vacaciones, aunque nuestra familia no sea muy numerosa. ¿Alguien se puede imaginar lo que es informar, acoger, dar alojamiento, manutención y transporte a dos millones de personas?. Parece tarea imposible pero no lo va a ser. Los apóstoles, que tenían los pies en el suelo, eran sensatos, se dieron cuenta inmediatamente de que era inútil intentar alimentar a aquella multitud con cinco panes. Pero hicieron lo que el Señor le dijo. El resto es sabido.


Hacen falta literalmente miles de voluntarios. Para todo. No voy a enumerar las diferentes tareas, ni yo mismo las sé. Pero es fácil enterarse y encontrar lo mas adecuado a nuestra capacidad (el Evangelio lo llama “talentos”). Y también a nuestro tiempo disponible, pero estar seguros de que esto no nos va ahogar (y también puede ser que descubramos tener mas tiempo libre del que nos parece).


Hay que presentarse voluntario ya, para que todo se pueda planificar adecuadamente desde el principio, sin agobios. Y pensar en la extraordinaria oportunidad de actuar que se nos presenta, en esos dos millones de jóvenes, los que buscan plantearse el futuro , tener “puntos de referencia estables para construir su vida”, y los que quizá en principio solo les interese el ambiente juvenil. Porque nadie sabe lo que le puede suceder a cada uno como consecuencia de las Jornadas, algo que puede ser decisivo para sus vidas. Y nosotros, los voluntarios, vamos a ser parte necesaria, imprescindible, para que pueda suceder algo  importante.


Así que aquí tenemos la ocasión de ayudar a muchos a recorrer ese camino que hemos tenido la suerte (¿ahora se llama así a la Providencia?) de recorrer antes. Pero no solamente los otros pueden obtener beneficio, seamos egoístas. De sobra sabemos que cuando se da, se recibe mucho más a cambio.
Por cierto: las Jornadas son para jóvenes de 16 a 32 años. Pero el voluntariado no tiene límites de edad.

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Comentarios (4)

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  1. Floren dice:

    Gracias D. Pedro, en esta labor todos podemos sumar algo, incluso la tarea que parece más humilde es necesaria y ayuda a otros. El “banderín de enganche” ya está abierto, y la Parroquia es ese “centro de reclutamiento”. Como dijo Mons.Herráez, cada uno en la ejecución de la melodía debe tener el instrumento afinado, saber la parte que le corresponde de la partitura y, junto con los demás, aunar esfuerzos para que la “interpretación” sea lo más perfecta posible. ¡Mucho ánimo a todos!

  2. coque dice:

    Muchas gracias por ayudarnos a reflexionar sobre el don que hemos recibido gratis y que a veces por comodidad cuesta tanto dar gratis.Estaremos atentos a las necesidades de esta JMJ,y yo, que para entonces ya tendré 35 palos,no pienso darme por aludida de que el corte de juventud está en 32.Me ha dolido ser mayor,pero espero tener con los años la misma alma joven que el escritor de esta columna.A ver si pronto te dejas entrevistar!Un abrazo.

  3. Mota dice:

    Buen apoyo Coque en el “acoso y derribo” a Pedro. Al final, caerá.

    Gracias Pedro por recordarnos lo privilegiados que somos al habernos encontrado el Señor. Pero es así: “Id y proclamad el Evangelio”. Lo recibido gratis, hay que darlo gratis.

    Muy motivante y “empujante” tu columna, Pedro. De hecho, a mí me ha ayuda a ir cogiendo más y más ilusión en esta JMJ.

    Coque, por lo visto me libro por los pelos del corte. Ese que tú, con acierto, te vas a “fumar”.

    Sólo remitir a la columna de un poco más a la derecha, la de “JMJ Madrid 2010, Empezamos”. El fin de semana del 26 al 28 de noviembre habrá en la parroquia una campaña informativa y motivadora de la JMJ.
    Ya se anunciará con más detalle.

  4. Ingrid dice:

    Muy oportuno tu artículo, Pedro.  Todos debemos implicarnos en este gran evento

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