Luz del Mundo

Con la Navidad encima es imposible para cualquier cristiano dejar de pensar en este Niño como “Luz del mundo”. Título por otra parte escogido por Benedicto XVI para el libro sobre su conversación con Peter Seewald sobre el Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos.

 

Esta elección no puede ser por casualidad. En el Evangelio del tercer Domingo de Adviento, Mt 11,2-11, es Cristo mismo quien nos pregunta ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento?, en referencia al Bautista.

 

Hoy, 2010 años después, el Bautista que señala a los hombres dónde está  “La Luz del mundo” sigue siendo cuestionado. El cristiano de hoy que no renuncia a su condición profética sigue siendo objeto de crítica y curiosidad.

 

Durante estas Pascuas, en nuestro distrito de Chamartín, en nuestro Madrid, en esta España laica, en tu casa, en tu familia: ¿quién piensas va a hacer de “Juan el Bautista”?

Si pensabas que era optativo te equivocas si creías que le tocaba a otro te engañas. Eres tú quien tiene que mostrar donde está Dios a sabiendas de que muchos no te comprenderán, te ignoraran o te despreciarán.

 

Un Niño se nos ha dado “Dios-con-nosotros”. Es el acontecimiento que nos congrega, es la Luz del mundo y El mismo quiere que también nosotros seamos su Luz, como así nos lo recuerda Benedicto XVI.

 

Con falsa humildad y bastante comodidad piensas “pero, ¿quién soy yo?”. Puede ser que arrastrado por un ambiente de católicos acomplejados incluso te excuses: “Con la que lían los curas, cualquiera saca la cabeza” y se te está olvidando lo esencial: El es el Salvador, hoy nos ha nacido el Salvador, el Mesias , el Señor…… lo cantamos pero no lo creemos.

 

Con la Felicitación de Navidad, con el Anuncio del Nacimiento del Niño Jesús te quiero recordar algo que ya sabes: este Niño cuenta contigo para que lo cuides y lo lleves a la gente; no eres La Luz pero si su mensajero.

 

Procura con tu santidad dejar pasar esa Luz y experimentarás la verdadera alegría de éstos días: La Luz brilló en las tinieblas y quiero caminar como hijo de la Luz.

 

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Comentarios (2)

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  1. Floren dice:

    Si la Luz que todo cristiano lleva, de mayor o menor intensidad, como dice el Evangelio la colocamos en lo alto del monte y no debajo del celemín, se verá. Ese es nuestro reto llevar al sitio más visible esa Luz de Dios. Y eso nos corresponde a cada uno de nosotros, pues nadie, nadie, puede hacer en nuestro lugar, lo que nosotros hagamos por nosotros mismos. Efectivamente esa “llevanza” supone dificultades, sinsabores, burlas incluso, pero la contemplación de la Luz en su lugar, merece la pena.

  2. pedro de benito dice:

    “Hacer de Juan el Bautista”.
    Pues no se me había ocurrido. Pero anima, tiene que animar, el personificarlo así de claramente. Es un buen papel, un papel forzosamente codiciado por cualquiera de los “actores” de esta vida.
    Claro que el final de San Juan echa algo para atrás, pero ante eso solo cabe dejarlo, como todo, todo en manos del Señor.

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