Dementores vs. Luminares

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo

(“Insomnio”. Hijos de la ira. Dámaso Alonso)

El hombre, pues polvo, no es capaz de crear nada que no proceda de éste. Nada de lo creado por el hombre puede tener más vida que la que el hombre tiene. Así, si el hombre renuncia a  Vivir y se contenta con vivir, entonces… todo cuanto haya de crear, todas sus palabras, sus pensamientos… todos, estarán muertos.

 Así es, pues, que extiendo mi ciega vista y todas y cada una de las calles están repletas de corrientes inanimadas, creadas por hombres y mujeres que tratan de sobrevivir, de ganarle la batalla al tiempo, de labrarse su “futuro”, de dominar y controlar el polvo que manejan y con el que pretenden organizar su “vida”.

Yo también. Yo también oía gemir al huracán y ahora, ahora no soy más que un cadáver más que gime, que ladra, que fluye dentro de la corriente inanimada. Estoy infectado de este virus que me ha robado el olfato. Dentro de mi corazón algo rechina y no puedo dejar de ladrar porque mi naturaleza necesita de tu Vida, porque como siga gimiendo así, inconsciente de tanta muerte, me voy a romper. Como se gripa un motor. Como la caña cascada…

¡Despiértame! Condúceme. Anímame. Aparta de mí tanta duda, tanta mentira, tanta imagen de vacía felicidad. Estoy cansado. Sostén mis brazos. Mándame a Aarón y a Jur a mí también.

Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol. (Ex. 17-13)

Porque estoy convencido de que aún hay un recuerdo de tu huella en mi polvo, restáuralo. Porque en medio de esta muerte estoy curándome de tanta vanidad. Porque ahora sé que mi Vida viene de ti, devuélveme la ilusión perdida. No permitas que me la apropie. Ayúdame a contagiar tu Vida. Acalla mis reproches y mi falta de esperanza. Aumenta mi fe. Lléname de sencillez sencilla y hazme entender que “sin tacha”, no significa ser perfecto sino confiado porque soy hijo Tuyo.

Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. (Flp. 2,14-15)

 

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Comentarios (2)

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  1. Federico Deleña dice:

    Vosotros sois la luz del mundo.

  2. Florentino dice:

    Señor  por mucho que te diga que te amo, no seré nunca nada si no amo a los demás, si me preocupo tan sólo de mi. Si no sigo tu ejemplo de Dios y hombre que ama a todos pasaré inadvertido, insatisfecho de mi mismo cuando al final me presente ante Ti. No soy nada sin Tí. ¿De qué le vale al hombre ganar el mundo si pierde su alma?.

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