La fe del ateo
Los que dicen que no creen a veces nos echan en cara a los que decimos creer que tenemos demasiada fe. Algo así como que nos lo creemos todo, que no cuestionamos lo que otros (por ejemplo “los curas”) pretenden imponernos desde fuera.
En esta ocasión me detengo a reflexionar acerca de justamente lo contrario, es decir, la fe de los que dicen no creer.
Un ateo puede decir, por ejemplo, que no cree porque todo es fruto del azar. Como por ejemplo lo “demostró” Darwin en su tesis sobre la evolución: pequeños cambios al azar producen un individuo mejor adaptado, que transmitirá esos caracteres a su descendencia. Así, dicen los ateos, se llega desde la ameba al hombre, pasando por el mono, y no hace falta un Dios que cree al ser humano.
Como se sabe actualmente, no hay restos fósiles que expliquen los supuestos estadios intermedios por los que han pasado los animales en su evolución. Respecto a los humanos, todavía no se ha encontrado el “eslabón perdido”.
Existe un pequeño escarabajo que se defiende expulsando a chorro dos líquidos que se mezclan en el aire y forman un potente corrosivo. Esto no puede surgir al azar; tiene que funcionar perfectamente desde el primer momento.
Además, hay una serie de mecanismos intracelulares que son un prodigio de diseño, por ejemplo el flagelo bacteriano, que es como una especie de motor fueraborda que sirve para que la bacteria pueda avanzar. Gira a 100.000 RPM, y puede detenerse en un cuarto de vuelta, comenzando a girar inmediatamente en dirección opuesta. Este tipo de máquina molecular es evidente que no puede formarse por azar, mediante el mecanismo de “prueba y error” o pequeños cambios. Tuvo que ser así desde el principio.
En el “macro-mundo”, cualquiera que tenga un mínimo de sentido crítico se da cuenta de que para que una especie prospere se necesitan varios miles de individuos. ¿Cómo puede producirse entonces la evolución si uno solo consigue esa ventaja competitiva? La respuesta de los darwinistas es impecable: nos hablan de la “evolución convergente”, por la cual varios, incluso miles de individuos, experimentan las mismas mutaciones. Hombre, ¿no habíamos quedado que era al azar? Confieso que me da la impresión de que demuestran una fe asombrosa, inasequible al desaliento.
Un materialista puede decir que todo viene de la materia. Incluso, que la materia es eterna. Podemos plantearle dos preguntas. La primera es que por favor nos explique cómo surge algo inmaterial (la inteligencia) de lo material; nos responde que por “emergencia”, que es sencillamente una forma de decir que no sabe cómo.
La segunda pregunta es ¿ha oído Vd. hablar del Big Bang? La física moderna no tiene dudas: el Universo tiene un comienzo. Hay un instante inicial de existencia del mundo material. ¿Qué hubo antes? No tiene sentido preguntar esto porque el tiempo, como el espacio, es una característica de la materia. No hay un “antes”. La ciencia llega hasta el momento inicial. No puede ir más allá. Eso está en el campo de la metafísica, la especulación, la filosofía o la teología. La consecuencia inevitable es que el Universo, primero no existe, y luego existe. Donde no había nada, pasa a haber algo. Esto es exactamente lo que entendemos por creación. Coincide por cierto con lo que creemos los cristianos, que Dios creó el universo y todo cuanto existe.
Esto para el ateo materialista es demasiado duro, y por eso encuentra imaginativas respuestas: “el universo se crea espontáneamente, sin intervención de Dios”; o “es que estamos hablando de este Universo; no sabemos nada de los otros universos, paralelos o anteriores” (el hecho de que no tengamos ninguna constancia científica de la existencia de estos “otros universos” no parece importarles demasiado). Otros hablan de un universo que está en continua expansión y contracción, que se recrea continuamente… el problema es que a pesar de nuestras investigaciones y mediciones del Universo, no se ha detectado todavía la llamada “masa crítica”, que es la que permitiría frenar el proceso expansivo actual e iniciar un hipotético proceso contractivo futuro.
Otros ateos explican que no puede existir un Dios que permita tanto mal. El hecho de que se estén fijando solo en una parte de la actividad humana o de la naturaleza y olvidando la parte buena (que es muchísimo mayor) no les afecta excesivamente, al tiempo que olvidan que Dios ha creado al hombre libre y éste corresponde al amor de Dios con el pecado (que en realidad es otra forma de rechazo).
En conclusión, da la impresión de que un ateo tiene mucha más fe en su “no creencia” que un creyente en su religión. Pero no nos engañemos. En realidad, ya han tomado una decisión. Esa decisión es no creer. Es rechazar la revelación de Dios y el mensaje de Jesucristo. Y todo lo demás son excusas. Es posible desmontar uno a uno todos los argumentos que presente un ateo. Pero le da igual, porque se trata de un convencimiento más visceral que racional.
Más que intentar discutir con ellos hay que amarles y rezar por ellos, por su conversión. Y darles el testimonio del amor de Dios con nuestras vidas y nuestro afán por ser cada día un poco mejores, por vencer al hombre viejo. Dios en su providencia sabrá encontrar el camino para su salvación. Ya lo ha hecho en múltiples ocasiones, como por ejemplo en el caso sonado del ateo André Frossard, antiguo dirigente del partido comunista francés, que entró en una iglesia a buscar a un amigo y se convirtió al experimentar el amor de Dios. Más cercana a nosotros es la conversión de la escritora atea María Vallejo-Nágera en Medjugorje el 9 de mayo de 1999, que también sintió el amor de Dios derramándose sobre ella.
Su impresionante testimonio puede verse en “Youtube”.
Filed Under: Portada


Que lo llamen como quieran, o que no lo llamen… ¡¡pero si es que está todo ABSOLUTAMENTE pensado y PERFECTAMENTE hecho!!
Creerse lo de la evolución adaptativa no elimina la necesidad de la mano de Dios, pues… ¿cuándo y cómo se produce el salto de una especie a otra? ¿en qué momento dejamos de poder tener hijos con monos o cerdos? ¿por qué si las especies se adaptan al medio, hay especies tan dispares en todos los medios… y tan parecidas en medios tan diferentes?
Ojo que nadie niega la supervivencia sólo de los más adaptados, y la desaparición de los menos (no hay más que ver de qué forma estamos acabando hasta con las especies más adaptadas). Ni tampoco que todos procedamos de seres más simples anteriores. Pero todas tienen -tenemos- que proceder de un momento en que por un descargón de energía -llamemos equis a la mano de Dios- que desde las aguas, dijera: “háganse las plantas, y los animales, en especies incontables y que pueblen la tierra” y ”hagamos al hombre”.
De hecho, la ciencia investiga el gran arrecife de coral australiano como un lugar en que eso ocurrió de forma patente a nivel bactariano…
Totalmente de acuerdo, Shadja. Personalmente estoy convencido de que la evolución es un mecanismo creado y dirigido por Dios. Pero esto no es una postura científica, sino puramente hipotética. Lo que no es aceptable es postular que Dios no existe o no hace falta por el hecho de constatar que las especies han evolucionado. Y como dices, la teoría de la Evolución no ha terminado de demostrar cómo surge una especie nueva. Lo único que deja perfectamente claro es la adaptación al medio, es decir, la aparición de razas diferentes dentro de una misma especie.