Entrevistando a Samu

Bueno, bromista, noble. Enamorado de Cristo, su mujer y el deporte. Cada vez más introducido en la parroquia. Merece la pena –y mucho- conocerle.

1. ¿Quién es Samuel Ramos García?

Joven aventurero, con ansias de descubrir y vivir la vida en plenitud. Criado por mis padres, Miguel y Ana, católicos convencidos que me enseñaron el camino desde mis primeros pasos en este mundo. Si hay algo que nos han inculcado a mi hermano Josué (aprovecho a presentarle, aunque me temo que es bastante más conocido que yo en San Jorge, sobre todo por las chicas…) y a mí es a ser agradecidos y a vivir siempre una vida plena, en la que la verdad sea nuestro Norte.

Hablar de mí sin hablar de mi familia no sería justo, pues son los que me moldearon en esos primeros años de mi vida.

Gran parte de lo que soy hoy, se lo debo también a una gran mujer, brillante pero humilde. Beatriz a quien conocí hace ya casi 10 años, ha sido esa casa arraigada en piedra firme, que me ha sostenido, iluminado e inspirado a crecer y luchar por ser cada día mejor.

2. ¿Has vivido siempre en Madrid?

Nací en Madrid, crecí en Madrid, estudié en Madrid…digamos que sí, he hecho la mayor parte de mi vida en la capital de este gran país en el que nos ha tocado vivir.

He tenido la suerte de poder conocer otros países, además de por lo que he viajado con mi familia, por haber estudiado en otros países: un año de Erasmus en el este de Alemania, Freiberg, un pueblecito, inmerso entre bosques, con lagos y cisnes, gente con rostros de haber vivido mucho, que recuerdan esos largos años de comunismo, que forjaron su carácter. Año y medio en Francia, en París, gran ciudad, y Pau, pequeña ciudad enclavada en los Pirineos, muy cerquita de Lourdes, lo cual me permitía cada semana compartir con la Virgen momentos muy especiales, en esa gruta, inmerso en ese manto de aire puro que descendía de esas grandes montañas, cuando mi corazón en llamas necesitaba “esa agua fresca”.

Entre Alemania y Francia, justo después de acabar la carrera tuve la suerte de compartir unos meses de mi vida con los más olvidados, en un barrio marginal de Mozambique con unos sacerdotes mercedarios, cerca de la capital, Maputo.

3. Háblanos de tu infancia, familia, primeros años del cole…

Mi infancia fue Feliz. Querido por mi familia y con amigos con los que compartir. Competitivo, queriendo llegar siempre al fondo de las cosas, detestando la mentira, y peleándome muchas veces cuando veía que algunos niños no eran nobles.

Tengo recuerdos preciosos de la montaña. Mis padres siempre nos llevaron desde pequeñitos. Subiendo pronunciadas cuestas, descendiendo con Josué corriendo, saltando arroyos, cogiendo palos, ranas…corriendo, saltando, comiendo en medio del campo, mirando el cielo, esas siestas en esos prados verdes, esos baños en pozas, esas grandes sorpresas cuando apreciaba algún que otro animal entre la maleza, y atónito me quedaba contemplando su belleza. También recuerdo con mucho cariño cuando mi padre hacía de oso, y Josué y yo, cual oseznos, luchábamos contra él.

Básicamente desde los 3 hasta los 9 años, me recuerdo corriendo, en aquel entonces era el más rápido, y peleándome mucho. Esto último gracias a Dios, no recuerdo nunca que hubiera sido por abusar, sino porque me revelaba contra los que abusaban de otros, con los que mentían…

El cole me gustaba, me gustaba aprender y no me costaba ponerme a estudiar. Las matemáticas siempre fueron mi fuerte, no puedo decir lo mismo de lengua. Si tuviera que elegir una asignatura, me quedaría con gimnasia.

4. ¿Desde siempre te ha gustado tanto el deporte?, ¿Cuáles son los que más practicas?

Sí, la verdad que desde que aprendí a andar creo no haber parado, salvo por las múltiples lesiones que me han obligado muchas veces a llevar una vida más sedentaria. La más reciente en Gredos, ¿Te acuerdas Mota?

Practico muchos, pero me quedaré con dos: natación y correr.

5. Breve resumen de tu vida en el/los colegio/s y por qué te decides por Ingeniería de Minas.

Siempre estudié en el mismo colegio. De pequeñito siempre quise ser veterinario. Siempre me han encantado los animales, pero quizás por un “work experience” realizado en Inglaterra me desencanté del trabajo de las clínicas veterinarias.

Al final, fue por Josué que terminé en Minas. Él ya llevaba casi dos años, y la verdad que estaba muy contento, me lo vendió muy bien, a pesar de que la carrera fuera a veces un poco ardua. En medio de esa aridez del desierto, encontré a esa flor (siento si queda un poco cursi) que ya me acompañó hasta el día de hoy.

6. ¿Cómo fue tu encuentro con Gabi García-Serrano, sacerdote?

En la Escuela de Minas teníamos un grupo cristiano; nos reuníamos cada semana para compartir nuestra Fe.

El antiguo capellán, tuvo que marcharse y llegó este gran sacerdote: jovial, abierto, generoso, enamorado de Cristo. Fue una gran suerte haberle conocido. Una anécdota: un día paseando por el patio de la Escuela por la zona donde estaban los <porreros> (buena gente en general a pesar de sus hábitos) uno de ellos convencido le gritó: “tú, ¿de qué vas disfrazado?”, a lo que Gabi contestó entre risas, “pero que es de verdad tío”.

7. ¿Cuándo tienes tu primer contacto con la Milicia de Santa María?

Con 14 años más o menos, en un campamento de verano en Gredos.

Si algo he de destacar de la Milicia, es la firmeza en sus valores, especialmente en la devoción a la Virgen María.

8. ¿Y con San Jorge?

Sinceramente no me acuerdo. Me imagino que fue por Beatriz, por tanto sería a partir de los 20 años.

Actualmente acudo asiduamente a San Jorge, los viernes al grupo de matrimonios (aprovecho para decir que está siendo muy enriquecedor). Gracias a todos por vuestro generoso compartir, por vuestro compromiso, especialmente a los “fundadores” Mota y Marta que siguen tirando del carro.

9. ¿Cómo fue aquella experiencia de Colonia 2005?

Breve pero intensa. Puesto que Beatriz y yo estábamos de Erasmus en Alemania, ya al final de nuestra estancia, nos acercamos al menos dos días para presenciar un evento tan importante.

Es especial compartir una jornada mundial de la juventud. La alegría de tantos jóvenes, que a pesar de venir de lugares tan dispares, con culturas tan distintas, compartimos una misma meta, un mismo sueño.

Lo mejor que me llevo de Colonia, haber conocido a Charly y Mica.

10. Háblanos de algún momento de especial cercanía con el Señor? ¿Y de alguna persona o personas?

Posiblemente el momento más intenso y pleno de mi vida ha sido frente al Señor: fue una mañana con las Hermanas de Calcuta en Mozambique, en una casa de acogida de niños repudiados por la sociedad. Ver a las hermanas tratarles con ese amor incondicional es algo realmente impresionante! Si además tienes la oportunidad después de haber presenciado eso, de poder ir a la capilla con ellas y rezar sus oraciones, parece que estás en el cielo…en concreto uno de esos días, cuando después de rezar, todos (las hermanas y yo) estábamos en silencio frente al Señor, sentí un abrazo enorme que me envolvía, era el Señor, le sentía, fue algo muy grande: rompí a llorar, cual niño que tras una bronca de un padre, siente el abrazo reconciliador.

11. Desde aquella JMJ de Colonia 2005, ¿Cuál ha sido tu vida en la parroquia?

Después de Colonia, apenas estuve dos meses en España antes de ir a Mozambique y al poco de volver fui a Francia.

En Mozambique, al vivir con unos sacerdotes Mercedarios, se puede decir que vivía en la parroquia.

En Francia, íbamos a un grupo, “Grupo α”, dirigido sobre todo para aquellos que querían acercarse o conocer más a Dios.

En 2008 de vuelta en Madrid, poco a poco fuimos “enganchándonos” a San Jorge.

12. Háblanos ahora de tu experiencia en Mozambique, a la que antes aludías.

Si tuviera que definirla con tres adjetivos: intensa, impactante, especial.

Me ayudó mucho ver con mis propios ojos, experimentar durante unos meses de mi vida, que haya gente tan generosa, que dan tanto por los demás, sin recibir muchas veces nada a cambio, “sólo” por seguir el Evangelio.

Entendí que realmente los que dan el callo por los demás son gente con una Fe grande. Sin ese sustento que representa Dios, muchas veces nuestras limitadas fuerzas se verían impotentes ante tantas injusticias, enfermedades, sufrimiento.

Lo más especial de Mozambique, a parte de esa entrega aplastante de tantos y tantos misioneros y misioneras, sería la música, el color de la tierra, las puestas de sol, su mar, la alegría de los niños, su capacidad para regalar sonrisas, para bailar, la magia del África Subsahariana…

Una experiencia así te marca por siempre. Te das cuenta de lo afortunado que eres y de la necesidad de compartir.

13. Cambiando de tercio, ¿Cuándo y cómo conoces a Beatriz, tu mujer?

Ya introducida varias veces…la conocí en la Escuela de Minas en el 2001.

Puesto que a los dos nos encanta bailar, nuestro primer abrazo fue después de una espontánea salsa que bailamos en esa Escuela que nos vio crecer con Santa Bárbara como patrona.

14. ¿Cómo fue vuestro noviazgo y preparación al matrimonio?

Desde entonces hemos permanecido como uña y carne, años de intensa convivencia, en la Escuela, después en Alemania y por último en Francia.

Que alguien sea muy especial y que le quieras mucho no quiere decir que no tengas dudas, y que tengas que buscar en lo más íntimo de ti lo que el Señor quiere de tu vida. Con 20 años eres aun muy joven como para saber como quieres enfocar tu vida.

Tras varios años de discernimiento vi, fundamentalmente gracias a las “señales”, que Dios nos quería juntos para siempre. Parece mentira, pero cuando a Dios le pides con Fe, mediante sutiles gestos te habla, te susurra con delicadeza lo que debes hacer, pero para ello hay que estar atento y buscar.

Regalar la virginidad en el matrimonio ha sido, aunque no fácil, un gran regalo.

15. ¿Cuándo os casasteis y qué recuerdas con especial cariño de la boda?

El 30 de Mayo del 2009. Recuerdo muchas cosas con especial cariño de ese día, si me he de quedar con una: compartir ese día en que te unes hasta el infinito con la mujer de tu vida, con toda la gente que quieres. Me recuerdo todo el día con una gran sonrisa, no sé, no podía evitarlo.

16. Vuestro viaje de novios fue peculiar. ¿Qué nos cuentas?

Fuimos a Mozambique para que Beatriz conociera cada lugar en donde viví tantas aventuras en aquellos meses del 2005/2006. Lo más especial fue visitar una casa de acogida (Lar Tibeirades, Maputo) de unas Hermanas Mercedarias con las que estamos comprometidos. El recibimiento fue muy tierno, con todos los niños cantando, bailando, deseando que nos quedáramos con ellos mucho tiempo (al igual que nosotros) y las hermanas tan agradecidas, tan buenas.

17. Te gusta leer, ¿Qué tipo de lectura?

Sí. Ummm…No soy tan fan como tú Mota de libros de Santos, pero bueno la verdad que me parecen importantes para volar alto. De los libros leídos en este último año me quedo con: “Los escritos íntimos de la Madre Teresa: ven sé mi luz”.

18. ¿Qué tal fue el primer fin de semana del curso “Aprendamos a Amar” que se celebró el finde pasado en la parroquia?

Interesante, dinámico y formativo. Es importante que los cristianos estemos bien formados en este tema: “sexualidad y afectividad”; con una corazón limpio, lo normal es hablar con naturalidad.

La ponente lo hace muy bien. Está muy en el mundo siendo consagrada.

19. Por último, algo por lo que pidas con insistencia al Señor, y algo por lo que le des continuamente gracias.

Se ve que me vas conociendo Mota. Mi forma de orar es muy sencilla, además de breve: la mitad de mi oración consiste en dar gracias por tantas y tantas cosas: por haberle conocido, por mi familia, por los amigos, por la salud, trabajo, por esos deseos intensos de ser mejor cada día, y de intentar hacer Felices a los que me rodean (ojalá lo llevase a cabo en plenitud)…

En cuanto a algo por lo que pida con insistencia al Señor: por esos niños de la calle, que viven sin el cariño de la figura de un Padre. También por ser cada día mejor: la única manera de cambiar el mundo en el que vivimos es cambiar nosotros primero, “Tolstoi”.

Muchas gracias Samu.

Muchas gracias a ti Mota, por el tiempo que dedicas a San Jorge y por darme la oportunidad de conocerme más: escribir sobre uno mismo exige esforzarse por sacar recuerdos de ese gran baúl que es nuestro corazón. Me ha gustado poder compartir mis humildes casi 30 años de vida con vosotros, lectores anónimos.

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Comentarios (7)

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  1. tuky dice:

    Admiro la capacidad de apertura. Precioso!!!!
    Qué bonito leerte, Samu. Aún mejor, conocerte.
    Besos

  2. Shadja dice:

    Qué tío más grande! Con gente así da gusto…

  3. Sofía dice:

    Impresionante testimonio de fe y sencillez. Muchas garcias, litte Sam. Ahora sólo me falta conoceros en persona a Bea y a ti. Mil besos a los dos.

  4. Ana dice:

    Por lo que veo, tengo grandes compañeros de curso, me encantó el valor que das a la sinceridad y nobleza!

  5. Julio dice:

    Un privilegio y una suerte conocer a la familia Ramos García!

  6. ana belen dice:

    eres una persona muy especial sigue asi ayudate con el rosario dios siempre se fijara en ti para ayudar a los demas haz bien sin mirar a quien

  7. ana belen dice:

    soy tu primusqui jejejjeejeee este comentario es de parte de mi madre

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