¡No seas cenizo!
En el tiempo de Cuaresma que empieza este miércoles la Iglesia nos invita a cambiar un poco de forma de vida para profundizar y mejorar nuestra vida de piedad. Un cambio de hábitos externos como ayunar o abstenerse de comer carne se nos proponen. Pero, como siempre, nuestra religión es de máximos, no de mínimos. Tenemos que plantearnos ir mucho más allá. Vamos a intentarlo en serio este año.
Esto no es como los propósitos de año nuevo, sino unos propósitos para la Vida Nueva. Dios quiera que el miércoles de Ceniza no nos transforme en lo que sugiere su nombre por las escasas privaciones que nos sugiere la Iglesia durante los próximos cuarenta días, sino luces en el mundo y savia nueva. La acción decidida, el interés, el optimismo nos sacan de la mediocridad y nos ayudan a vivir con intensidad cada momento. Es recomendable hacer un pequeño plan, con propósitos que se puedan realizar.
Voy a compartir con vosotros el plan que se ha trazado un amigo mío: se trata de una lista de acciones que quiere cumplir a rajatabla para vivir un poco mejor la Cuaresma. Hay a quien le ha parecido naif, pero al plantearse en serio cumplir esto todos los días… no ha visto tan simple el plan.
Orden:
1) Hacer un horario para la semana, haciendo especial hincapié en las horas de acostarse y levantarse.
2) Mejorar mi orden personal, guardando especial cuidado para que mi desorden no perjudique lo más mínimo a los demás, sobre todo en los espacios que comparto con mis prójimos.
3) Ordenar mejor mi tiempo libre: pensar qué parte de mi ocio puedo emplear mejor para ayudarme a mí y a los demás.
Oración:
1) Participar con mucha más piedad de la Eucaristía.
2) Llegar 5 minutos antes de que empiece la Sta. Misa para recogerme y rezar.
3) Pedir todos los días por los enfermos y los mayores, haciendo una oración por ellos especialmente cuidada.
4) Pedir todos los días por una persona con la que el trato sea mejorable, encomendar esta cuestión a Dios.
5) Dar gracias a Dios por todo lo bueno que tengo, reconociendo su infinita generosidad y bondad.
6) Tener un minuto de oración a media mañana y por a media tarde para tener más presencia de Dios.
7) Plantearme que cosas concretas me está pidiendo Dios cada día.
Pequeña mortificación personal:
1) Ser mucho más austero durante mi rutina personal: perder menos el tiempo, gastar sólo lo necesario, cuidar de mis bienes materiales viviendo en espíritu de pobreza.
2) Vivir con sinceridad los ayunos y las abstinencias, ofreciendo este sacrificio (ridículo si se compara con las penurias que vive gran parte de la Humanidad) por los que deben vivir estos sacrificios diariamente.
Y como conclusión:
1) Dar intensamente gracias a Dios todos los días por todo lo bueno que me da.
2) Repetirme al principio del día que todas las horas que hay por delante son un regalo de Dios, y si Él tiene contados hasta los cabellos de nuestra cabeza, cuánto más va a llenar todas esas horas con su gracia y bondad. Todo mi día es un regalo único, voy a aprovecharlo.
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Muchas gracias por compartir esta lista! Me inspira para poner también por escrito mi “plan cuaresmal” y colgarlo en la pared delante de mi mesa de trabajo!!
Muy bien Juan. Un “programa” más intenso de lo que estamos habituados a hacer. Es quizá más importante señalar pequeñas metas, que podemos ver más accesibles, que marcar grandes obligaciones que se quedan como pancartas por el camino.
juan he de decir q al empezar a leer tu artículo he pensado “buah lo mismo de siempre de todas las cuaresmas” pero a lo largo q lo iba leyendo lo iba gustando…
felicita a tu amigo…le conocemos en SJ? podias plantearte tu hacer lo mismo jejeje (yo tb podría planteármelo, cierto es…
yo creo q todos en alguna ocasión hemos hecho propósitos parecidos, siempre muy ambiciosos…en mi caso han durado días o como mucho semanas…en tu artículo hablas de un programa para la cuaresma pero…y para el resto del año? seremos capaces de seguirlo? y sobre todo…si cumplir este u otro programa nos agobia, nos quita la paz, etc…debemos seguir persverando, intentándolo y sacrificándonos?
Me parece muy bien esta columna y la verdad es que lo estoy haciendo. Gracias.
Beatriz