Jesús en la eucaristía
Yo soy Tú, pues resucito.
Tú reo de mi delito.
Yo, salvo por ser quien eres.
Yo soy quien gana y adquiere,
cuando te das, pan bendito,
para saciar mi apetito,
del Amor con que me quieres.
Tu, vida que necesito,
y que sin ti jamás fuere,
dulce manjar, exquisito,
salvación de quien te ingiere.
Yo no puedo, aunque quisiere,
pagar tu don infinito:
un Dios mil veces proscrito,
tanto más, si más le hieres.
Yo soy a quien Tú prefieres,
a mí, que nada amerito.
¡Yo tantas veces te evito
aunque Tú siempre me esperes!
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Preciosa y profunda poesía. Muchas gracias Félix. Qué larga soledad la de Jesús en el Sagrario…
Impresionante la calidad literaria que está alcanzando SJD. Pero mas impresionante la hondura espiritual que rezuman artículos como éste. Claro que Félix no sorprende. Solo cabe pedirle que se deje ver con mayor frecuencia en SJD.