Las JMJs (I)
¿Sabemos lo qué son?, ¿porqué se gestaron?, ¿qué es lo que se ha hecho en anteriores convocatorias?
Mucho se ha hablado y se seguirá hablando, de las Jornadas Mundiales de la Juventud. En estos artículos pretendo hacer un poco de historia, para que comprendamos el origen, la evolución y desarrollo de las mismas, con la idea de hacerlas nuestras, de los jóvenes de todas las edades, para que comprendamos que titulándose “de la Juventud” son una llamada a la evangelización a todas las “almas jóvenes” y no sólo a las de menos edad.
Realmente, ¿sabemos lo qué son?, ¿porqué se gestaron?, ¿qué es lo que se ha hecho en anteriores convocatorias?. Caben muchas más preguntas, pero os aseguro que cuanto más se acerquen las fechas del evento, entre el 16 y el 21 de Agosto del presente año, habrá un auténtico aluvión y bendito sea, de noticias e informaciones, de todos tipos e intenciones que nos acercarán a las próximas y cercanas Jornadas de Madrid 2011 y además podremos vivirlas sabiendo de primera mano lo que son.
Las Jornadas Mundiales de la Juventud son unos grandes aconteceres religiosos y también culturales, que cada tres años, aproximadamente, reúnen a grandes multitudes de jóvenes de todo el mundo, durante los días de su celebración, en un lugar elegido por el Papa, que convoca a todos los jóvenes del orbe, bajo un lema determinado, y orienta en cuanto a su preparación y desarrollo, presidiendo la celebración en presencia de obispos de todo el mundo. Sus objetivos son la evangelización, la comunión eclesial con el Papa y la peregrinación en la fe. Acogiendo a los jóvenes para transmitirles la fe por medio de esa peregrinación, que con el Papa como guía busca el encuentro con Cristo y su Iglesia.
En el origen de las Jornadas Mundial de la Juventud hay dos importantes acontecimientos cuyos protagonistas eran precisamente los jóvenes: el Jubileo del año 1984 y el Año Internacional de los Jóvenes de 1985.
Fue en 1984, en Roma, con la celebración del Año Santo de la Redención, que el Papa Juan Pablo II decidió que tenía que presidirlo una Cruz, una gran Cruz de madera, de 3,8 m., como símbolo de la fe, y debía hacerlo en un sitio donde todos pudiesen verla. Así, se instaló cerca del altar mayor de la Basílica de San Pedro. Al final del mencionado Año Santo, Domingo de Ramos (15 abril), después de cerrar la Puerta Santa, el Papa entregó esa misma Cruz a la juventud del mundo, representada por los jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo en Roma, con estas palabras:
“Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Roma, 22 de abril de 1984).
Es conocida como la “Cruz del Año Santo”, la “Cruz del Jubileo”, la “Cruz de la JMJ”, la “Cruz peregrina”; muchos la llaman la “Cruz de los jóvenes”, porque ha sido entregada a los jóvenes para que la llevasen por todo el mundo, a todos los lugares y en todo tiempo
«Siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere». Este texto de San Pedro (Primera Carta 3,15) dirigido a los primeros cristianos, fue el voto que S.S. Juan Pablo II dirigió a los jóvenes, en su Carta Apostólica del 31 de marzo de 1985, para todo el Año Internacional de la Juventud, proclamado por la ONU. En esa fecha, Domingo de Ramos, se congregaron en la Plaza de San Pedro de Roma 350.000 jóvenes.
El 20 de diciembre de ese mismo año se anunció oficialmente la institución de la Jornada Mundial de la Juventud.
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Muy interesante esta “saga” de artículos sobre las JMJs.
REcibí el inmenso regalo de estar en París 97, Roma 2000, Colonia 2005 y ahora, D.m., Madrid 2011.
Fueron vivenciales especialísimas, sobre todo la de Roma 2000, que provocó mi reencuentro y conversión real al Señor.
Pero no sabía algunas de las cosas que cuentas…espero impaciente la siguiente entrega…