Protagonista de tu propia historia

Cuando me iniciaba en la adolescencia pensaba que mi vida era un folio en blanco en el que aún sólo se habían escrito los primeros párrafos.

 

Me fascinaba la idea de que mi historia estuviera por escribir. Había demasiadas preguntas pendientes acerca del futuro todavía incierto y mucha energía, la propia de la juventud, para emprender la tarea.

 

Los años van pasando, primero despacio y poco a poco más deprisa. La vida se vuelve vertiginosa y los acontecimientos se suceden rítmicamente llenando todo el espacio. A veces uno pierde el norte o el contacto con la realidad y observa como si de un observador ajeno se tratara que su folio en blanco se va rellenando: negritas, paréntesis y anotaciones al margen que van conformando una historia que a veces se escapa de las manos.

 

Un día comprendí que Cristo es quien con más y mejor fuerza me invitaba y permitía escribir esa bonita historia de amor que Él ha querido conmigo y con cada uno de nosotros. Una historia no exenta de cruces. De luces y sombras, de lágrimas en el camino y las risas fáciles y liberadoras. Cristo ama con tal fuerza y de tal forma que permite que en la libertad profunda uno elija el camino que debe seguir.

 

Las dificultades amenazan. Nuestra pequeñez nos hace desentendernos y a veces vivimos las cosas intentando evadirnos. Las sociedad cambiantes a menudo invitan a eludir responsabilidades y abanderando el “Carpe diem” nos vemos empujados a vivir “cortoplacistamente” como si mis acciones de hoy no tuvieran repercusión en el mañana.

 

Y con dolor, es más frecuente de lo que parece, que uno mire su historia y no reconozca su letra en muchas frases. Algunas que escribieron los que me querían sin preguntarme, otras que escribí yo cuando apenas era yo si no otro que se parecía a mi, frases sueltas, trazos cambiantes que garabateé cuando hice cosas que no quería o dije cosas que no pensaba…

 

 

Lo bueno, lo tranquilizador, es que nunca es tarde para retomar el hábito de la “escritura”. Nunca es tarde para volver a erigirse en protagonista de una historia propia de la que me hago responsable, partícipe, colaborador necesario y sobre todo autor.

 

Para que cuando el folio esté escrito y quiera releer mi historia pueda reconocer en ella la vida que Dios ha querido escribir conmigo.

Filed Under: Pie CentroPortada

575 Visitas



Comentarios (8)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. pati linares dice:

    “Y con dolor, es más frecuente de lo que parece, que uno mire su historia y no reconozca su letra en muchas frases. Algunas que escribieron los que me querían sin preguntarme, otras que escribí yo cuando apenas era yo si no otro que se parecía a mi, frases sueltas, trazos cambiantes que garabateé cuando hice cosas que no quería o dije cosas que no pensaba…”

    “Para que cuando el folio esté escrito y quiera releer mi historia pueda reconocer en ella la vida que Dios ha querido escribir conmigo”

    Me encanta especialmente esto que dices Tuky, gracias.

  2. Federico Deleña dice:

    Hoy día hay muchísima gente que en vez de vivir su vida, “es vivida” por la vida. Es decir, no son protagonistas, sino espectadores desconcertados de lo que consideran como una sucesión de acontecimientos incomprensibles y sin sentido. Van y vienen de aquí para allá sin pensar ni reflexionar, haciendo cosas sin parar para evitar tener que encontrarse con ellos mismos…
    Es decisivo darse cuenta que la vida tiene un sentido: Cristo. Y un camino: Cristo. Y una verdad: Cristo. Y un destino: Cristo.

  3. Ingrid dice:

    Me ha gustado mucho, Tuky.  Muy adecuado para estos días. Y también, como corolario, me ha gustado lo que te apunta Federico Deleña en su comentario, no te parece?

  4. tuky dice:

    Totalmente de acuerdo, Ingrid y Federico!!!

  5. Mota dice:

    Qué gusto da leer cosas con tanta verdad, y tan bien escritas…

  6. Floren dice:

    Marta, parece que aquella costumbre de escribir en un diario que muchos pensaban que era de adolescentes incomprendidos, o de personas atormentadas por estar abandonados en una isla desierta o prisioneros de alguna cárcel o campo de concentración , a otros les ha ayudado a construir sus vidas a encontrar el verdadero sentido, y es que, ahí dentro, está la firma de Él.

  7. María Castellanos dice:

    Me ha encantado, tuky. Tendía a pensar que en “mi diario” había hojas y párrafos que me hubiera gustado arrancar,pero he descubierto que al ir aprendiendo caligrafía poco a poco, es precioso comparar y ver cómo la mano de Dios en mi vida hace que ahora las palabras vayan adquiriendo despacio frases con sentido y armonía. Sólo hay que dejarse enseñar a escribir…

  8. Jacinta dice:

    GRACIAS! :-)

Dejar un comentario