¿Por qué no te callas?
¿Quién no ha desperdiciado en alguna ocasión una oportunidad de oro para callarse? No falta razón al dicho “quien mucho habla mucho yerra”. Y es que si hablar es un arte, a veces callar es una virtud. Sin embargo también hay ocasiones en que debiendo hablar, callamos por miedo o vergüenza. He aquí algunas notas que muestran cómo crecer en virtud guardando silencio:
Callar miserias humanas, es caridad.
Callar a tiempo, es prudencia.
Callar de sí mismo, es humildad.
Callar palabras inútiles, es virtud.
Callar cuando acusan, es heroísmo.
Callar cuando insultan, es amor.
Callar las propias penas, es sacrificio.
Callar en el dolor, es penitencia.
Callar cuando hieren, es santidad.
Callar para defender, es nobleza.
Callar defectos ajenos, es benevolencia.
Callar debiendo hablar, es cobardía.
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Lo difícil a veces será saber si debes hablar y no ser cobarde o caller y crecer en virtud. Parece que el balance está del lado de callar. Es un buen consejo sobre todo si el sentimiento que guía lo que hagamos sea el amor. ¿no?
hola ingrid. para disipar la duda, el próximo artículo irá sobre el hablar, a ver si eso nos ayuda algo. Un abrazo.