Vosotros

“porque los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse dellos, como dijo un poeta, «usque ad aras», que quiso decir que no se habían de valer de su amistad en cosas que fuesen contra Dios. Pues si esto sintió un gentil de la amistad, ¿cuánto mejor es que lo sienta el cristiano, que sabe que por ninguna humana ha de perder la amistad divina?”

(Don Quijote de la Mancha. M.Cervantes)

No sólo perderla, sino ganarla. Por la vuestra humana yo estoy disfrutando la divina. Amigos. No hay palabra más sincera, única y feliz.

Yo Vivo porque os veo Vivir, porque vivís conmigo y vivís en mí. Cada uno de vosotros, aun cuando menos tiempo pasamos juntos tiene un eco especial en mi vida. Cada vez que comulgamos, amigos míos, nos unificamos, vivificamos y convertimos en un único cuerpo. Rezar por vosotros, con vosotros…

Cada lunes, cada Hora Santa refuerza unos lazos íntimos y estrechos. Nuestra amistad me humaniza porque compartimos las raíces de nuestra existencia.

No así la de mis compañeros del trabajo, de la universidad o del colegio. La selección natural vital me conduce siempre a vosotros. Entre vosotros soy Simeón, querido y respetado por ser Simeón. Mis disculpas son aceptadas y vuestras correcciones son por mi bien. En vosotros veo ejemplos palpables que debo imitar y lo que es más, soy feliz.

Amigos míos, os tengo muy cerca. Sé que me entendéis aun cuando no pronuncio ninguna palabra y que me perdonáis cuando pronuncio demasiadas. Tenéis paciencia infinita y me miráis con caridad (extraña hazaña fuera de estos lares). Os siento muy cerca. Me lleno de alegría cuando sé que pasaremos tiempo juntos  y cada paseo con vosotros me expande el corazón. Irradio alegría cuando sois felices y lloro cuando sufrís. Vuestras enfermedades son las mías y me duelo en vuestra angustia cuando el abrazo de Cristo os aúpa a la cruz.

En vuestras familias me acojo como si de la misma familia mía se tratara. Con cada paso de vuestros hijos gozo como si fueran hijos míos y en definitiva el vuestro se convierte en nuestro y todo así, en mío.

Doy gracias por el inmenso regalo de vuestra sola existencia. Doy gracias porque me habéis escogido. Doy gracias porque sois.

Filed Under: Portada

427 Visitas



Comentarios (1)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. Mota dice:

    Querido Simeón:

    GRACIAS.

    Me ha emocionado tu “oda a la verdadera amistad”, la que nace, vive y lleva a Cristo.

    Precioso.

    Gracias.

Dejar un comentario