De Madrid al Cielo

Este mes de agosto Madrid ha estado muy cerca del Cielo. Durante la Jornada Mundial de la Juventud, todos cuantos hemos tenido el privilegio de participar en ella, hemos sido testigos de que el Reino de los cielos está entre nosotros.

La primera vez que estuve en el santuario de Lourdes me impresionó profundamente la armonía y la fraternidad que se producen durante el rezo del conocido “Rosario de las antorchas”. Para quien lo vive por vez primera es un espectáculo emocionante. Una experiencia viva de fe. Miles de personas van en procesión a lo largo del santuario, rezando el Rosario, cada una en su idioma. Se vive la universalidad de la fe, orando junto a otros hermanos en idiomas diferentes, pero cada uno diciéndole lo mismo a la Madre del Señor y por supuesto también su Hijo.

En Madrid hemos vivido una experiencia parecida. En la Vigilia de oración del jueves 18, en el Via Crucis del viernes, en Cuatro Vientos el domingo aunque algunos no pudimos entrar… en todas esas ocasiones se repitió esa preciosa escena de las multitudes rezando juntas a Dios, cada uno en su idioma, pero todos con un solo corazón.

Como dice un conocido mío, esto recuerda un pasaje del Apocalipsis: “vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero…”. Pudimos ver, efectivamente, incontables jóvenes y no tan jóvenes, además de niños y bebés, todos unidos, rezando, alabando y adorando a Dios. Ojalá que estas imágenes perduren en nuestro corazón y nos muevan a una profunda renovación espiritual.

Una conocida nos contó que desde otra ciudad quiso ver por televisión las retransmisiones de los diversos actos. Otra mujer que estaba con ella la recriminaba, diciéndole “No veas eso; es todo mentira, un engaño; esa gente está ahí porque les ha pagado la Iglesia, que es muy poderosa”.

Confieso que en un primer momento me indignó la tergiversación de esta pobre ciega (no hay peor ciego que el que no quiere ver), pero acto seguido me di cuenta de que, a su pesar, como Caifás, profetizó en cierto sentido (el profeta no es el que adivina el futuro, sino aquel a través de quien habla el mismo Dios). Porque los que acudimos a las Jornadas somos la Iglesia, quienes sufragamos los gastos (además de algunos generosos patrocinadores) somos la Iglesia, quienes fueron voluntarios son la Iglesia… y efectivamente la Iglesia tiene mucho poder, aunque no un poder terrenal, sino espiritual. Esto ya lo experimentó el régimen comunista, a pesar de que Stalin despreció las fuerzas de la Iglesia (“¿cuántas divisiones tiene el Papa?”).

El sábado 20 por la tarde acudimos a la exposición “Called to Love” en la plaza de Colón. Allí el Instituto Juan Pablo II tenía un espacio dedicado a la Teología del Cuerpo, otra de las intuiciones geniales del anterior pontífice. Hicimos un precioso recorrido por las diversas etapas del amor y de la importancia del cuerpo en el plan de Dios, según la revelación contenida en el Génesis. Para el que quiera verlo: http://www.calledtolove.com/

En estos tiempos de gran incertidumbre y de profunda desorientación, todavía quedan razones para la esperanza. No toda la juventud es la del botellón. No todos los jóvenes son “ni-ni”. No todos son “indignados”. Muchos son personas de fe, valientes, dispuestos a darlo todo por el Señor. Muchos son hombres y mujeres alegres, que viven su fe con naturalidad y sencillez. El mundo cambió porque unos poquitos hombres, pobres incultos e ignorantes, lo dieron todo por Jesucristo. Ahora somos muchos, muchísimos más, aunque con excepción de ocasiones como esta se oiga, se lea y se sepa muy poco de nosotros.

El sentimiento que tengo es de una profunda gratitud al Señor por iluminar a su siervo el beato Juan Pablo II el Magno, para que, entre otras cosas, fundara las Jornadas Mundiales de la Juventud. Son una inyección de esperanza, oración y fortaleza para un mundo atribulado. Y por supuesto, una enorme gratitud también al Santo Padre, Benedicto XVI, por el esfuerzo de acudir a España y participar activamente en las Jornadas. Me impresionó particularmente que desde el primer momento, en su discurso de Barajas, atacó valientemente el relativismo. Habrá que releer despacio todas sus alocuciones para poder digerir su mensaje.

Sigamos pidiendo con insistencia por los frutos de estas Jornadas. Seguro que cientos, quizá miles, de jóvenes, cambiarán sus vidas radicalmente para dedicarse al servicio a los demás en el sacerdocio o la vida consagrada. Y pidamos también por los que tengan otra llamada, para que la escuchen y perseveren fielmente en ella.

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Comentarios (2)

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  1. pedro de benito dice:

    Artículo sugerente lleno de reflexiones. Y sin decirlo explícitamente deja bien claro una cosa: la JMJ Madrid no se ha acabado, contra lo que algunos puedan pensar. Muy al contrario: HA EMPEZADO y ahora debe continuar, porque tiene cuerda para rato.

  2. Mota dice:

    Gracias Deleña.

    Se nota la pasión con la que escribes de la JMJ, fruto de una vivencia muy intensa en primera persona de ese gran encuentro con el Señor y con su Iglesia.

    ¡Qué gozada!

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