Déjame entrar, me dices
Déjame entrar, me dices, y paciente,
te sientas a esperar ante mi puerta.
No dejas de llamar pues no está abierta,
mientras miro en silencio, renuente.
Déjame hacer, me dices suavemente,
déjame que te ame y te convierta.
Yo te transformaré sin que lo adviertas,
pero nada podré, si no consientes.
Yo soy el que no da, pero reclama.
Tú, que todo lo das, nada recibes,
porque niego el Amor, que a ti te inflama.
Yo soy quien necesita, Tú el que llamas.
Tú el que elige morir y yo el que vive,
pues vivo del Amor con que me amas.
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De veras, Felix, no nos engañes:¿No habrás descubierto una poesía inédita de Santa Teresa, San Juan de la Cruz……y la firmas con tu nombre?
Formidable. En el fondo y en la forma. Muchas gracias.
Impresionante, Félix, como siempre. El final, alucinante: vivo del Amor con que me amas. Esto requiere la capilla de inmediato. Muchas gracias, hermano.
Félix, leyendo lo que leo, no me extraña que también tu hija tenga una vena literaria que espero siga acrecentando.
En la belleza de la expresión humana se encuentra el reflejo de Dios. Él no está a tu puerta, está ya dentro de ti.
Muchas gracias. Me ha recordado un precioso poema de Lope de Vega:
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
A veces, no es que no le abramos la puerta, es que le damos un portazo en las narices! Gracias a Dios por su infinita paciencia y su infinito amor.
Y gracias, Felix, por compartir de vez en cuando tus oraciones poéticas. Preciosa!
Desde luego, Félix, dices en unos pocos renglones de poesía más que muchos tratados voluminosos. Es, efectivamente, una oración bellísima.
Félix… Que gusto siempre leer tu poesía!! Gracias por compartirla con nosotros, son un valiosísimo instrumento de oración