Entrevistando a Adela García-Noblejas

Risueña, entusiasta, profunda. Uno de los “jóvenes valores” de la parroquia. ¡Qué gusto da ver gente joven con tanta fe y alegría!

1. ¿Quién es Adela García-Noblejas ?

Uy, esta pregunta es un poco difícil. Adela García –Noblejas es una chica de 20 años, casi 21; hermana mayor de 5 hermanos y estudiante de 4º de medicina en la UAM. Es visitante frecuente de San Jorge, antigua alumna del María Virgen y actualmente alguien feliz.

2. Háblanos de tu infancia, primer colegio…

Nací en Madrid y siempre he vivido aquí. No me acuerdo mucho de cuando era muy pequeña, pero en los primeros años de mi vida siempre ha habido algún bebé como nueva adquisición de la familia.

Mi primer día de clase fue a los 4 años y el colegio Aldeafuente, un colegio de niñas del Opus Dei en la calle Padre Claret. En 4º de primaria me cambié al María Virgen donde llegaron los chicos y empezaron los partidos de futbol, cotilleos y la mayoría de recuerdos de esta época.

Mi infancia son veranos en un pueblo enano de Galicia, bueno, más que pueblo, aldea; al lado de Noia, entre Porto Sin y Porto do Son. Una aldea que revivía en verano con gente de Madrid y algún acogido de Orense, y se llenaba de niños, hasta 40, de todas las edades, entre primos y amigos; mañanas de playa y tardes de no hacer nada en las escaleras de un bar (del único bar, que encima estaba cerrado). Mi infancia son pequeños recuerdos de risas y peleas, pero sobre todo de momentos divertidos con mis hermanos y amigos.

3. ¿Cómo, cuándo y por qué apareciste en San Jorge?

Aparecí en 4º de la ESO en catequesis de confirmación y la verdad es que no se muy bien porqué. Yo quería confirmarme, en mi colegio no nos daban la oportunidad y en San Jorge sí. Además sabía que iba mucha gente y había muy buen ambiente, así que me planté ahí el día que empezaba la catequesis sin conocer a nadie hace ya seis años. Luego se apuntó más gente de mi clase y pasó año tras año hasta que me confirmé.

4. ¿Alguna/s persona/s en especial que te acercarse/n especialmente al Señor?

Puff, no sabría decir una… He crecido en un ambiente religioso, en una familia y un colegio cristianos, de pequeña iba a un club de la Obra, así que se puede decir que, por suerte, Dios ha formado parte de mi vida desde muy pequeña.

Sin embargo creo que siempre hay un punto de inflexión, un cambio en el que la fe pasa de ser lo que te han contado a lo que has experimentado. Ese momento algunas veces son personas, otras convivencias o meditaciones, pero para mí fue San Jorge.

En San Jorge he aprendido que, a pesar de que ahora la sociedad piensa que la religión es para pringados, hay mucha gente que piensa como yo, que no estoy sola, que hay gente que cree en Dios y tiene una vida normal, se divierte, sale con sus amigos y se va de copas; pero sobre todo he visto que cuando Dios está en el centro de tu vida eres más feliz.

En San Jorge he conocido mucha gente de mi edad, más pequeños y más mayores que teniendo muchos problemas son capaces de ofrecerlos y sonreír. Eso me acerca a Dios, porque me demuestra que si pones tu vida en sus manos todo es más fácil. Siempre hay gente que te acerca más a Dios y yo los tengo, pero no voy a dar nombres jajajaja.

5. ¿Algún momento de tu vida especial de conversión/presencia del Señor?

Fue en una Pascua, a la que fui por pena, y una oración, a la que fui por compromiso, una mañana de Sábado Santo con unas monjas de Clausura. Era una oración que no sé muy bien en que consistía porque me aburrió soberanamente y desconecté, solo seguía a la gente (ahora de rodillas, ahora sentado y luego de pie), mientras pensaba en mis cosas.

En este momento experimenté el verdadero amor de Dios que murió clavado por mis pecados en la cruz y me dí cuenta de lo poco que respondía yo a ese amor. Me sentí una desagradecida, indigna del amor tan grande que en ese acto de entrega, a pesar del dolor y de poder evitarlo, Dios me daba y me dí cuenta de que tenía que cambiar; de que quería cambiar y hacer que Dios se sintiera orgulloso de mí, que no pensara que había muerto por mí en vano (aunque sé que no lo piensa) y empecé a experimentar la necesidad de sentir más a Dios cada día en mi vida.

Además, esto me ayudó a darme cuenta de que Dios busca el momento más inesperado, aquello que hacer por compromiso, porque te obligan o porque no tienes nada mejor que hacer, para darle un vuelco a tu corazón y pedirte que le dejes llevar las riendas de tu vida. Ha habido otros momentos, pero yo creo que este fue el primero y quizá el mejor.

6. ¿Por qué decides estudiar Medicina?

Pues no lo sé. Desde pequeña quería ser médico porque me gustaba poner escayolas y aunque mi madre trató de convencerme para que fuera escayolista, porque no sería tan duro, decidí estudiar medicina jajaja.

La verdad es que nunca he querido ser otra cosa y aunque tuve mis dudas al hacer la matrícula no podía verme de otra forma en el futuro. Creo que es una de las profesiones más bonitas y gratificantes, creo que es una suerte tener la clave para conseguir que la gente deje de sufrir tanto física como mentalmente. Es una carrera difícil y una profesión sacrificada, de servicio y entrega a los demás, en la que muchas veces no consigues lo que te propones y con la que puedes llegar a sufrir mucho, pero creo que te acerca mucho a Dios y que, sin duda, merece la pena

7. ¿Cómo es el ambiente universitario en relación con la fe?

La verdad es que yo tuve mucha suerte al empezar la facultad y mi vida dio un cambio radical. Pasé de tener unos amigos opuestos completamente a mí, a pesar de que el colegio era religioso, a encontrar en la facultad un grupo de 5 ó 6 personas que compartían conmigo unos valores, creencias y una forma de vivir.

Yo creo que en la facultad hay de todo, como en la vida. Empezar la universidad es, desde mi punto de vista, la entrada en la realidad; es cuando te das cuenta de que no todo es tan perfecto como pensabas; es la salida de la burbuja en la que vives, dentro de tu colegio o tu familia, al mundo de verdad. Y en esa salida ves de todo. Ves gente que piensa como tú gente y que no, unos te respetan e incluso te escuchan y quieren saber y otros no.

Hay conversaciones controvertidas y muchas veces tienes que defender tus valores y forma de pensar ante grupos grandes de personas que te atacan sin parar, para lo cual es necesario tener una buena formación de base y una firme convicción en lo que crees y defiendes.

A pesar de esto yo no tengo que luchar con un ambiente muy hostil en mi facultad, lo repito, he tenido mucha suerte.

8. Has participado activamente en la defensa de la vida de los no nacidos, contar el aborto. ¿Qué nos puedes contar?

Sí, fue a raíz de la Javierada de 2009 en la que Ramón nos contó que tenía un grupo de amigos en la facultad que iban a montar una asociación juvenil en defensa de la vida. Las reuniones eran en San Jorge y empecé a ir. Nuestra intención era formarnos y por otro lado concienciar a la sociedad de la dignidad de la vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte, pero centrándonos en defender al no nacido desde el momento de la fecundación como ser humano con los mismos derechos que los demás y sobre todo con el derecho a vivir.

Coincidió justo con la intención del Gobierno de ampliar la antigua ley del aborto, que pasaba de condenar el aborto, salvo en tres supuestos, para convertirlo en una barra libre de abortos sin criterios ni impedimentos. Fue una lucha activa con carteladas, concentraciones y apoyo a las grandes manifestaciones organizadas por Derecho a vivir en el que aprendí mucho, me lo pasé muy bien y conocí a ahora grandes amigos.

9. ¿Cómo ves a la juventud: con ganas y sed de Dios o indiferentes y críticos?

Creo que hay de todo, parece que vivimos en una sociedad que pasa de Dios, que no tiene interés, pero más de una vez amigos míos, que se confiesan ateos o que no tienen muy clara la existencia de Dios, me han sorprendido haciéndome preguntas que demuestran su sed de Dios.

Mucha gente, que no ha tenido la suerte de crecer en un entorno cristiano, ve la fe como algo lejano, algo que no va con ellos, de hecho hace dos días hablando con una amiga nos dijo que no sabía si existía Dios, que creía que sí, pero que ella no pensaba que la JMJ fuera para ella porque no estaba al mismo nivel que la gente que iba ahí. Creo que muchas veces se tiene el concepto de que para ser cristiano hay que ser perfecto, y pensamos que nuestra imperfección nos impide estar cerca de Dios.

Hablando con mucha gente me ha dado la sensación de que creen que ellos no tienen un hueco dentro de la Iglesia, que Dios no cuenta con ellos o no les quiere porque no han vivido desde el principio como cristianos, creen que han perdido su oportunidad, que Dios va a buscarte cuando naces y si no le aceptas se olvida de ti y se va a por otro.

Creo que el problema es que la gente desconoce el amor eterno, infinito y misericordioso de Dios y es nuestra tarea, con nuestras obras, nuestras palabras o nuestra forma de vivir, demostrarles que Dios nos quiere a cada uno, está con nosotros y olvidándose de lo que hayamos hecho antes está esperando en la puerta a que volvamos atrás y le abramos el corazón; que Dios siempre vuelve y nos da continuamente la oportunidad de estar cerca de Él.

Creo que la sociedad tiene sed de Dios, de forma clara o, a veces, sin saberlo y nosotros somos tenemos la responsabilidad de ayudarles a saciarla.

10. ¿Cómo ha sido tu experiencia en la JMJ?

La JMJ de este año ha sido mi segunda, estuve en Colonia con 14 años y por eso no he contado con el factor sorpresa. Fui a Colonia porque me apetecía, era pequeña y quería ir a Alemania a ver al Papa. No sabía qué era una JMJ, me apunté en el último momento sin saber si conocía a alguien de los que iba y sólo recuerdo que aluciné. Nunca imaginé que podría haber tantos jóvenes juntos, tanta gente reunida en torno a Dios.

Eso es lo que he vuelto a experimentar este año. La JMJ ha hecho que me reafirme en mi fe; no puede ser que alguien que no exista, que una mentira, sea capaz de reunir a tantos jóvenes; y no sólo reunirlos, sino, en plena noche, tras un diluvio tremendo, sin ver qué sucedía cientos de metros delante de ellos, arrodillarles y hacer que estuvieran en silencio durante 10 minutos rezando.

Era increíble ver tanta gente en Cuatro Vientos, mirar para atrás en la vigilia y ver millones de cabezas, gente cantando, riendo y bailando a pesar de estar mojados, sucios o con frío. Creo que es una experiencia que te confirma lo grande que es Dios y la suerte que tienes de tener fe y poder vivirla día a día en un entorno que te ayuda a crecer y llegar a Dios.

11. ¿Qué momento/s destacarías especialmente?

Destacaría la lluvia a en la vigilia que nos despertó e hizo que la gente gritara y saltara más que todos los días anteriores. Destacaría la confesión en el retiro, el saludo del Papa en la misa del domingo, cuando dijo que había pensado mucho en nosotros esa noche y el acto en IFEMA con los voluntarios, en el que sentí al Papa realmente cerca de cada uno de nosotros, realmente cerca de mí. Pasó de ser alguien lejano e inaccesible, de espiritualidad inalcanzable, a alguien mucho más cercano y sencillo de lo que podría imaginar.

12. Dentro de San Jorge: ¿de qué forma vives más tu fe (hora santa, grupos, misa, catequesis…)?

Pues la verdad, todo lo que has preguntado jajaja. Empecé, como he dicho antes como catecúmena, y ya entonces intentaba ir a misa de 8.30 los domingos. Me parecía una misa entretenida, en la que conseguía enterarme de algo en la homilía y con una media de edad 40 años menor a la de al lado de mi casa. Además a la salida siempre conocía a alguien, veía a mis catequistas y me sentía más parte de la Iglesia.

Hoy en día, 4 años después sigo yendo a misa de 8.30 a San Jorge porque sigo consiguiendo enterarme de algo en las homilías (sobre todo ahora que ha mejorado el sonido jajajaja), la media de edad sigue siendo 40 años más baja y me encanta poder compartir la eucaristía con amigos míos, catecúmenos, mis antiguos catequistas y tanta gente que hoy en día me acerca a Dios.

También soy catequista y, tengo que reconocer, que es mi debilidad. Es, de todo lo que hago en San Jorge, lo que más me gusta, no sólo porque me lo paso en grande con los niños, sino porque todos y cada uno de ellos me acerca más a Dios. Preparar las catequesis parece un poco aburrido o a veces una pérdida de tiempo, pero todo el que sea catequista habrá comprobado que recibes mucho más de lo que das.

Preparar la catequesis me ayuda a rezar, me hace ver cosas que nunca había visto, entender cosas que me parecían imposibles y descubrir cada día una nueva manifestación del amor de Dios. Además siempre que estoy los niños crezco a pasos agigantados como persona, puedo ver en todos ellos a Dios y eso hace que se les quiera de una manera muy especial.

Además voy a la Hora Santa todos los lunes, bueno todos los que puedo y me encanta ir, es mi momento con Dios de la Semana; algo que he incluido en mi día a día y que echo de menos cuando no voy. Es la cita más profunda de la semana con Dios, el momento en el que sé que me paro, dejo de lado lo que me preocupa o mis agobios para centrarme sólo en Él, en lo que Él quiere de mí. Es el momento en el que pongo mi vida en sus manos y en el que intento que me vaya cambiando poco a poco.

Y el grupo de jóvenes…digamos que está resurgiendo. Empecé los viernes por la noche y estuve un año y pico con los conocidos como “hijos de Zoyo”. La verdad es que mi primer grupo me ayudó además de a integrarme en la parroquia a meter a Dios en mi día a día. Sin embargo los viernes me venía muy mal y me cambié a los domingos, con “las Aurorichis” (esta es la versión oficial, en realidad es que me cambié sólo por el nombre jajajaja) y este grupo ha durado 2 años.

Ahora mi grupo está resurgiendo, en lo que creo que pasará a ser el grupo supervivientes. El grupo está sentando sus bases para empezar este nuevo curso con más fuerza dispuesto a durar muchos años más. Los grupos de jóvenes creo que son algo clave en la vida de un cristiano y de un modo especial en la vida de cualquier joven, para formarse, pero sobre todo para saber cómo llevar a nuestro día a día la palabra de Dios, cómo vivir como verdaderos cristianos coherentes en una sociedad que a veces nos hace sentir que vamos contracorriente.

13. Damos un giro a la entrevista: ¿tienes novio?

Jajajaja pensaba vacilar un poco y poner que sí, que llevábamos poco tiempo y no lo sabía nadie para que más de uno o una se quedará con la boca abierta y reírme un rato imaginándomelo jajaja, pero no voy a hacerlo; no, no tengo novio, estoy a la espera de encontrar al hombre de mi vida, pero de momento no me corre prisa jajaja soy joven y me quedan unos cuantos años para poder casarme jajaja.

14. ¿Qué le pides “sí o sí” a un novio?

Puff…le pido que me respete, que me cuide, que me quiera, pero sobre todo que me aguante jajaja. Le pido que me haga ser mejor, que me ayude a crecer, a reírme de mí misma y a no preocuparme por tonterías; que me de la seguridad que me falta y que consiga que yo le quiera con locura. Puede parecer muy exigente pero es que no quiero a cualquiera, quiero encontrar, si existe, al que Dios tiene para mí y creo que esto es lo que Él quiere. Sólo le pido que me haga muy feliz, nada más.

15. A día de hoy, ¿te ves más llamada a la vocación matrimonial o a la religiosa?

Jajajajaja, te imaginas !!BOMBAZO!! me meto a monja!!jajaja, es broma. De momento creo que mi vocación es al matrimonio, no sé con quién ni para cuándo, pero si pienso en mi vida de aquí a unos años me imagino casada y con hijos, muchos hijos (cinco, seis o más) y eso me da paz, así que de momento creo que esa es mi vocación, pero todo se andará, aunque creo que no me veo mucho en un convento con voto de silencio…jajajaj

16. ¿Cuáles son tus aficiones?

Pues la verdad es que no tengo una en concreto, me gusta estar siempre haciendo algo, odio estar tirada en el sofá, haciendo zapping colapsada por el aburrimiento. Me gusta hacer cosas nuevas, visitar sitios, viajar o hacer excursiones. No me gusta ir a sitios donde hay que estar en silencio, me encanta quedar con la gente y poder hablar, reírme y pasármelo bien. Además me encantan las chucherías y el chocolate jajaja.

17. ¿Te gusta leer?, ¿Qué lees?

La verdad es que no leo mucho, sé que está mal que leer te da cultura y es muy bueno, pero me tiro todo el año leyendo apuntes y estudiando, así que en cuanto puedo huyo de casa y me voy a hacer cualquier cosa. Me gusta la actividad y leer no me suele apetecer, aunque si cojo un buen libro leo sin parar hasta acabarlo (esto no suele pasar, no porque no lea libros buenos, sino porque no llego a cogerlos jajajaja).

18. Por último, preguntas cortas:

1. Un país que no sea España; Inglaterra

2. Una ciudad de Europa; Londres

3. Un santo/a,; Santa Teresa de Jesús

4. Un deporte; Equitación

5. Un periódico; SJD

6. Un libro,; La Catedral del Mar

7. Una petición constante al Señor. Que me cambie. Que me haga mejor, mejor hija, mejor amiga y mejor persona. Ser un buen testimonio de Jesús y haga llegar su luz a los demás.

Muchas gracias por todo Adela.

Gracias a ti Mota, me ha encantado hacer la entrevista, aunque me daba un poco de corte, me he reído mucho y me lo he pasado muy bien. Creo que me he enrollado un poco, ¡lo siento! Jajaja, suele pasarme, los niños de catequesis pueden confirmarlo, jajaja.

Muchas gracias Mota! Un beso!

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Comentarios (3)

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  1. pedro de benito dice:

    Vaya con Mota, ¡qué tío preguntando!. Pero lo que hay que destacar hoy son las respuestas, dar la enhorabuena a la “víctima”, y felicitarnos por la juventud que está surgiendo y los médicos que van a ser fieles a su profesión. También al afortunado que va a convencer a Adela….

  2. jacinta dice:

    gracias adela!

  3. tuky dice:

    Adela!! Me ha encantado leerte y conocerte más. Te has abierto con mucha franqueza y con esa naturalidad que te caracteriza y es tan cautivadora.
    No te conozco mucho, pero me caes muy bien. Tienes pinta de ser esas personas que duermen sonriendo. Y eso mola mogollón.
    Bss!!

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