Sembró esperanza
Dios escribe recto con renglones torcidos. Puede sorprender que ésa sea una de las lecciones que yo he aprendido trabajando en la JMJ. Se han obrado muchos milagros y la Providencia ha estado realmente ocupada (quien estuvo en Cuatro Vientos, que ese día debieron ser Cien Vientos, sabe a qué me refiero)
El equipo de personas, al final muchas más, pero hace un año éramos unas 60, que hemos tenido el encargo de organizar la Jornada Mundial de la Juventud proveníamos de sitios y profesiones muy distintas. Realizar un proyecto con tantas facetas y con tantos “clientes” es algo complicado, para proyectos así prácticamente todo el mundo es amateur.
Trabajo en el departamento que mas ríos de tinta ha hecho verter, el Financiero, (ríos de tinta bastante creativos por cierto). Con independencia de los asuntos normales de un departamento así, he sido la responsable de gestionar el Fondo de Solidaridad. Los grupos que no podían venir por no contar con la cuantía económica suficiente eran ayudados (tras un estudio, aval de su Obispo, documentación y justificantes) con el dinero que cada peregrino del mundo aportaba para tal fin. Las ayudas aportadas han alcanzado más de dos millones de euros.
Esto ha supuesto un gran regalo, conocer a los que eran los verdaderos protagonistas de la Jornada, los jóvenes.
Ha habido jóvenes que han ahorrado durante más de un año, ahorrar en algunos casos es hacer trabajos extra y muchos de ellos muy ingeniosos. Crear un lavacoches en su parroquia, hacer comida y venderla, cuidar niños, vender alguna joya…una madre ha llegado a vender parte de los muebles de su casa para adquirir el billete de avión para sus hijos. “los muebles ya volveré a comprarlos cuando pueda, pero mis hijos están en la edad de vivir una experiencia de Iglesia joven y no volverán a ser jóvenes”
He experimentado la necesidad de Dios que hay en el mundo, de esperanza y de algo que después el Santo Padre dijo en Cuatro Vientos:
“Queridos jóvenes, permitidme que, como Sucesor de Pedro, os invite a fortalecer esta fe que se nos ha transmitido desde los Apóstoles, a poner a Cristo, el Hijo de Dios, en el centro de vuestra vida. Pero permitidme también que os recuerde que seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario”
Éste es uno de los grandes frutos de la JMJ, NO ESTÁS SÓLO, nos ha hecho vivir, palpar y experimentar que esa alegría desbordante que se veía en la calle proviene de mirar todos juntos hacia Dios. No somos islas, ni somos remeros en solitario contracorriente. Con esa experiencia de muchos y juntos, vemos que el Bien existe, que es posible.
Es una alegría que no viene provocada desde fuera, hace el camino inverso, de dentro afuera. Tanta gente con tanta alegría serena es difícil de encontrar habitualmente. Nos cuentan que taxistas, panaderos, policías, comerciantes han manifestado su sorpresa por tanta gente educada. ¿Es acaso buena educación? Nosotros sabemos que es buscar en cada uno el rostro de Dios.
Muchos venían de realidades muy difíciles, como un grupo de los que ha recibido ayuda y que provenía de Méjico, habían pertenecido a mafias de narcotraficantes, uno no llegó a Madrid por un ajuste de su ex banda a la que se entregó para que dejara de perseguir al resto de su familia. Los cristianos chinos no sabían qué sería de ellos a su regreso. Muchos grupos se inscribían desde otros países por seguridad. Se presentó una familia que venía en coche desde Alaska con cuatro niños, no sabíamos qué hacer con ellos y cuando casi abrimos nuestras carteras apareció una señora que les dejó un apartamento.
Unos viven en persecución directa y otros en medio de la necesidad más absoluta (algunos parroquianos colaborasteis prestando vuestros sacos de dormir para un grupo de peregrinos de Sudán) otros venían de países muy acomodados, pero sin unos y otros la catolicidad de la Iglesia se vería mermada. Sólo así unidos bajo el calor asfixiante, la lluvia o el viento, juntos y en torno a Pedro se ve la ESPERANZA, ésta sí es con mayúsculas. Si ahora tenemos esa esperanza es:
Gracias a cientos de donativos, que no eran sólo dinero. En muchas ocasiones personas mayores acudían a la sede y con mucho esfuerzo, tras ahorrar parte de sus pensiones nos entregaban una ayuda económica. Querían no sólo regalarles anónimamente una cantidad de dinero, sino además, lo que para ellos, según nos decían, ha sido el secreto de su ya prolongada vida, tener a Cristo como guía.
Gracias a todas y cada una de las parroquias e instituciones religiosas que han trabajado incansablemente.
Gracias a la entrega silenciosa de miles de personas. Hemos tenido a más de 30.000 voluntarios inscritos.
Gracias a los miles de familias que han prestado sus hogares en toda la geografía española.
Gracias a las empresas que han colaborado.
Gracias a los servidores públicos que no han puesto obstáculos y han facilitado servicios.
Gracias a los miles de conventos desde donde se ha elevado día y noche una oración por los jóvenes.
Gracias a los miles de jóvenes que con su sonrisa han calmado a nuestros oponentes.
Gracias al Santo Padre por su profundidad y humildad.
Y gracias porque de un trabajo no siempre eficaz y de personas llenas de “condición humana” hasta de eso Dios sabe sacar bien, Él sólo sabe engendrar bien, nosotros como en la inolvidable desapacible noche de Cuatro Vientos sólo debemos estar unidos “FIRMES EN LA FE Y ARRAIGADOS EN CRISTO”, Él se encargará de los demás.
Ángeles
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Gracias a ti Ángeles y a los que como tú habeis trabajado en la preparación , desarrollo y post- producción de las JMJ. Y sobre todo ¡¡Gracias a Dios!!, por habernos “azotado” no sólo con el viento y la lluvia, sino con la palabra, con el gesto, con el buen hacer del Papa.
Me tocó colaborar asiduamente contigo como responsable de los peregrinos de SJ, y he de decir que siempre estuviste atenta, agradable, dispuesta, eficaz.
Fue un gusto.
GRACIAS por todo lo que hicísteis.
Y gracias por lo que nos cuentas. Realmente vibrante.
Me ha encantado lo de los 100 vientos. No sé si eres consciente del bien que ha hecho Dios a través de tu trabajo, entrega y desvelos durante este tiempo. Seguro que le quitas importancia, pero los que te conocemos hemos visto cómo casi te disuelves en la movida, y siempre con una sonrisa, como dice Mota. Es lo que diferencia a quien lleva a Cristo en el corazón del que actúa como mero funcionario. ¡Has sido Cristo, has sido Iglesia generosa para todos!
Yo, lo que le agradezco a Dios es tu ejemplo y tenerte como amiga.
Yo, como dice Santiago, también le doy gracias a Dios por tu ejemplo y por tenerte como amiga. La JMJ ha hecho que te fueras a Madrid y ya te vemos muy poco. Pero creo que todos los de Jerez nos hemos alegrado mucho de que ese fuera tu cometido alli (te hubieras ido de todas formas…)Has hecho una labor muy buena y sabemos que te has entregado al máximo, siempre con alegría y consciente de que eso era lo que Dios te pedía en ese momento. Ya estás casi a punto de terminar y, desde aquí te deseamos lo mejor en tu próximo cometido en el que, estamos seguros, Dios también estará presente.
Estáis comprados¡¡, como aquellos que nunca hicieron nada, Ja, Ja.
Y …¡Gracias a ti Angeles, por compartir y transmitir tu experiencia!
Está bien, lo reconozoco, a mí también me han comprado. Pero ¿acaso hay mejor moneda para comprar nuestro agradecimiento que tu dedicación, disposición y buen hacer durante todo ese tiempo?
Muchísimas gracias Ángeles!