¿A quién votar el próximo 20-N?
El pasado 21 de octubre, y como viene siendo habitual en los últimos años, la Conferencia Episcopal Española publicó su Nota ante las Elecciones Generales de 2011.
Como en ella misma dicen nuestros obispos, con esta Nota pretenden orientar a los católicos en el discernimiento moral para la justa toma de decisiones que afectan a la realización del bien común y al reconocimiento y la tutela de los derechos fundamentales.
Creo de enorme acierto estas instrucciones episcopales. Ellos deben iluminar al pueblo católico, no siempre bien orientado y con las ideas claras sobre la política y su incidencia en la vida de las familias, de las personas.
Así, los Obispos dicen cosas como éstas:
“Hemos de llamar de nuevo la atención sobre el peligro que suponen determinadas opciones legislativas que no tutelan adecuadamente el derecho fundamental a la vida de cada ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural, o que incluso llegan a tratar como un derecho lo que en realidad constituye un atentado contra el derecho a la vida”. (Ley del aborto libre de 2010).
“Son también peligrosos y nocivos para el bien común ordenamientos legales que no reconocen al matrimonio en su ser propio y específico, en cuanto unión firme de un varón y una mujer ordenada al bien de los esposos y de los hijos”. (Ley de “matrimonio” homosexual de 2005)
“Es necesario promover nuevas leyes que reconozcan y tutelen mejor el derecho de todos a la vida, así como el derecho de los españoles a ser tratados por la ley específicamente como “esposo” y “esposa”, en un matrimonio estable, que no quede a disposición de la voluntad de las partes ni, menos aún, de una sola de las partes”. (Ley de divorcio Express 2005, amago de Ley de Eutanasia de 2011).
“(El Ordenamiento Jurídico) Debe evitar imposiciones ideológicas del Estado que lesionen el derecho de los padres a elegir la educación filosófica, moral y religiosa que deseen para sus hijos”. (Ley de Educación para la Ciudadanía 2007).
Más adelante habla también del empleo, de los jóvenes y del apoyo a las familias.
Los Obispos, como no podía ser de otra forma, no expresan el sentido del voto de los católicos –no nos dicen a qué partido debemos votar-, pero sí dan líneas maestras, orientaciones que nos ayuden en el discernimiento.
Visto lo que nos dicen nuestros Obispos, y vistos este ochos años de gobierno socialista, parece blando y en botella.
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Estimado Mota: mientras no se modifiquen aquellos cambios necesarios en lo fundamental, mantendremos el estado de cosas al que nos hemos visto precipitados. Habrá un tiempo más o menos extenso en el que con esfuerzo y ganas, a pesar de los intentos de poner chinas en los ejes, mejoren aspectos materiales, económicos, hasta que “la despensa esté nuevamente llena” y después, ¿qué?. Es necesario empezar por algo, bien,pero no quedarse en “lo de todos los días”, y curar, aunque duela, los males de esta sociedad.
TRAS EL DEBATE EN TELEVISION, y:
ANTE EL PROXIMO 20-N.
Todo indica que en el próximo 20-N triunfará la DEMENCIA y no la DEMOCRACIA, porque millones de españoles votarán a un candidato que no nos gusta para castigar a otro que nos disgusta mucho más.
Ninguno de los dos partidos políticos(PP. y PSOE)se han comprometido en reformar el sistema, podrido por la corrupción, y toda una serie de desequilibrios que impiden la democracia.
NINGUNO DE LOS DOS PARTIDOS está dispuesto a reformar las LEYES para que los políticos que roban DEVUELVAN LO ROBADO Y VAYAN A LA CARCEL.
Gane quien gane: ESPAÑA seguirá siendo un estercolero, porque lo substancial que es la regeneración ESTA AUSENTE DE LOS PROGRAMAS DE AMBOS PARTIDOS, y de la campaña electoral.
Ante esta situacion tan decepcionante y ANTIDEMOCRATICA, en la que los ciudadanos ni tan siquiera podemos elegir lo que deseamos en LISTAS ABIERTAS, lo mejor es que protestemos CON UNA SONORA ABSTENCION.
Si es usted una persona decente, cristiana y patriota, muestre el próximo 20-N, su más absoluto desprecio a la corrompida y nauseabunda canalla política de España.
—–Disidentis DIXIT.
El “mal menor” triunfa por ahora, pero sigue siendo mal, escondemos la cabeza debajo del ala. Todos sabemos o intuimos la solución, pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?. Ante la enfermedad, los médicos procuran curar sin perjudicar. Tratar de conseguir la recuperación del enfermo sin medidas drásticas. Siempre que existan posibilidades de hacerlo de otra manera mejor para el enfermo, aplicando un tratamiento adecuado en las justas dosis, pues si el mal se ha ido introduciendo poco a poco, es necesario combatirlo con el bien y a veces este es incomprendido en si mismo y en su “tardanza”.