No sólo se indignen

 El pasado miércoles 16 de noviembre asistí a la presentación de un libro. No era un evento cualquiera. Mi amigo Josep Prats presentaba su primer libro: “No sólo se indignen”. Josep lleva años como responsable de análisis e inversiones, escrutando las empresas, los mercados y la economía, con ingenio y enfoque incisivo fruto de un “cráneo privilegiado”, que diría Valle Inclán. A menudo colabora en radio y televisión aportando su visión y experiencia. Su hablar rápido refleja el torrente de ideas que brotan incesantemente, sin descanso, y con un cierto toque de humor.

“No sólo se indignen. Propuestas para un Estado de bienestar sostenible” reza el título. No es un gran tratado de economía o un análisis detallado para la viabilidad de nuestro sistema. Consiste más bien en un ajuste de cuentas a la clase política y a nuestra sociedad en general, con un tono divulgativo y una buena dosis de ironía. Ni siquiera empezó siendo el proyecto de un libro, sino el reflejo de unas ideas que fueron tomando forma en unos pocos días de septiembre y que resultan una lectura ágil y fresca.

Se trata del discurso de investidura de Justo Cortés Valiente, un contable candidato a la presidencia del gobierno. Un candidato atípico sin vocación política, dedicado a la contabilidad analítica, que presenta su candidatura con el objetivo de cuadrar las cuentas de la nación en un sólo año. Tarea titánica. Es un discurso sencillo, didáctico e incisivo que pone de manifiesto algunos problemas de nuestra sociedad y esboza algunas soluciones.

No pretende ser ninguna panacea sino subrayar ciertas incoherencias que existen en nuestra sociedad, apuntando varias alternativas. Muchas algunos no las compartiremos, y algunas puede que a muchos nos parezcan injustas e insolidarias.

Como católico, además, creo que debe haber principios y valores irrenunciables en nuestra sociedad y que la palabra caridad, caritas, debe recuperar su sentido cristiano. Pero su libro es una llamada de atención, y su tono es incluso optimista porque indica que sí hay soluciones para muchos de los problemas de nuestra sociedad y economía. Y a corto plazo para nuestra deuda, nuestra credibilidad y nuestra moneda.

Trabajando juntos hace ya varios años, y ahora con menos frecuencia, muchas veces hemos arreglado, o terminado de estropear, la sociedad, la política y la economía. Josep siempre ha tenido una mente inquieta y ágil con los números.

Comparte como muchos la sensación una cierta deriva en nuestra sociedad, una pérdida de valores, la ausencia de la cultura del esfuerzo y el fracaso de nuestra clase política, casta privilegiada desligada de la búsqueda del bien común. En este punto, el hecho de que el protagonista sea un contable que da un paso al frente para mostrar las vergüenzas de la clase política y tomar decisiones que nuestros líderes no son capaces o no están dispuestos a asumir resulta casi premonitorio.

Cuando escribió el libro la palabra tecnócrata no estaba aún en las primeras páginas. Actualmente parece haber escasez de líderes con carisma que sepan tomar tales decisiones, explicarlas con transparencia, sinceridad y franqueza y recabar el apoyo social. Puede que parte de tal decadencia sea el reflejo del resto de la sociedad, de nosotros. Por eso el libro pretende ser una llamada general a la responsabilidad, de ellos y nuestra.

Enhorabuena Josep.

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