Recortes

Tarjeta de crédito, 30 euros…fuera. Seguro privado, 50 euros…fuera. Teléfono móvil tarifa plana, 40 euros…fuera. Revista de coches, 25 euros…fuera. Caritas, 50 euros…fuera?… Niños apadrinados en Venezuela, 24 euros…fuera??

La nueva víctima del paro se quedó mirando la pantalla. Francisco era soltero, vivía en un piso de alquiler (sin hipoteca, menos mal), coche, Iphone y unos padres que podían velar por él. Miraba la pantalla del ordenador y el botón de “anular donativo”. Y se acordó de esa señora mayor que donó dos monedas.

La empresa donde trabajaba cerró, y se quedó en la calle. Pero no tan literalmente como otros. Esa crisis de la que tanto se hablaba y que acechaba por todas partes por fin le tocó de lleno. Tenía unos ahorros para aguantar un tiempo, y por eso se sumó a la moda de los “recortes”. Había que quitarse de lo prescindible…

Había vivido hasta ahora en el famoso “estado de bienestar”, algo parecido a un estado tántrico-placentero, donde todas sus necesidades y caprichos moderados estaban cubiertos. Incluso le sobraba algo para acallar su conciencia con donativos mensuales y todo.

Pero todo había cambiado. El estado “ese” se había convertido en estado de incertidumbre completa. Acaba de pasar del más pobre de los ricos, al más rico de los pobres. Y evidentemente ya no podía permitirse el lujo de seguir con esos gastos mensuales benéficos. Pero estaba la viuda pobre con sus dos monedas…

Los cajeros, puentes y soportales se estaban llenando de gente con cartones. Ex –autónomos pedían en el metro. Desahucios en las noticias. Padres de familia en paro. Y Francisco empezó a ver esa realidad con otros ojos. No desde la habitual altura de un mirador con persianas, sino desde la propia acera. Todo eso estaba angustiosamente cercano.

Y paradójicamente le surgió la necesidad de ayudar más de lo que hasta ahora su petarda conciencia le había “obligado”. Tener menos no implicaba dejar de ayudar. Lo más lógico era aplicar un recorte en los donativos proporcional a los ahorros que tenía, pero el resultado de “donativo nulo” desvelaba que antes no donaba en proporción a sus ingresos. Justo como los ricos que echaban monedas en el arca delante de la viuda pobre.

Así que cogió el Evangelio y, después de leer ese fragmento, obró en consecuencia.

En aquel tiempo, alzando Jesús la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.”  (Lucas 21, 1-4)

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Comentarios (2)

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  1. Ania dice:

    Yonkihuete, felicidades por tu artículo! la verdad es que es una forma diferente y profunda de ver la crisis que estamos viviendo. El evangelio de la viuda pobre siempre nos remueve la conciencia pero, como tu bien dices, es en este tiempo difícil cuando entendemos plenamnete su significado. Me ha gustado mucho ;) !

  2. fedelena dice:

    La famosa crisis nos va a ayudar a reducir muchos gastos superfluos. Nos habíamos acostumbrado a un consumismo exacerbado que en muchos casos se llevó a límites injustificados y en algunos rozando la temeridad, como aquel que se compró un cochazo hipotecando su piso…
    Pero lo que no debería producir la crisis es un descenso de la solidaridad. Allí sí que se nos va a poner a prueba.

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