Sonrisas y Besos

El otro día, escuchando una homilía en el cole de mis hijos, el sacerdote comentaba con las niñas qué dos cosas podían regalar ellas en Navidad.

Empezaron a levantarse manos con todo tipo de sugerencias, muchas de ellas materiales. La respuesta era muchísimo más sencilla y aparentemente infantil: “Sonrisas y Besos”.

Pensando en lo que el mismo Jesucristo nos dejó dicho “Hay que hacerse como niños para entrar en el reino de los Cielos”, la cosa no me pareció tan “chorra”, empezando porque yo esa misma mañana, había soltado unos cuantos bufidos al movilizar a la tropilla para ir al cole. Y qué Verdad tan grande, que en los pequeños detalles de Amor está Dios.

Para muchas madres de familia, la Navidad es sinónimo de trabajo.

Para muchos padres, sinónimo de visitas agotadoras.

Para muchos hijos, sinónimo de vacaciones.

Para muchos abuelos, sinónimo de soledad.

¡Qué bonito sería que el 24 de Diciembre hiciésemos un esfuerzo por acercarnos a Belén, donde María habrá hecho de la gruta pobre un lugar acogedor! Seguro que San José estará de buen humor y amable con todas las visitas, especialmente con los pastores más ancianos y los niños, ocupando la primera fila. Y allí, en los brazos de María, estará Jesús repartiendo Sonrisas y Besos a toda la Humanidad.

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Comentarios (2)

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  1. Mota dice:

    Sonrisas y besos.

    ¡Qué poco cuesta y qué gran regalo!

    A padres, hermanos, abuelos, amigos…

    Gracias Coque por esta entrañable columna.

  2. Floren dice:

    Es cierto sobrina, en estos días cúantos ancianos no tienen otra visita que la de sus recuerdos, si es que se les presentan, y muchos, solo se encuentran con la soledad. Besos y abrazos sería el mejor regalo para ellos, pues no hay mejor cosa que sentir el cariño, y lo mejor de todo, darlo como los niños, y sin esperar nada a cambio.

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