Entrevistando a Jose
Otro de nuestros jóvenes seminaristas. ¡Qué gusto! Bueno, agradable, profundo. Transmite alegría, plenitud, convicción. Un gusto conocer un poco más a un joven que ha dicho un “Sí” pleno al Señor.
1 ¿Quién es José Manuel Fernández Martínez (más conocido como “Jose” o “Josonio”)?
Es un chaval de 25 años, cristiano, hijo de José Manuel y de Charo, nacido y criado en Madrid.
2 Háblanos de tu infancia (primeros años, colegio, familia…)
Tuve una infancia muy normal, siempre cerca de mis padres y de mi hermano. Estudié en el colegio San Agustín, y pasaba mucho tiempo allí por las clases y las actividades extraescolares. Sigo conservando amigos de aquella época. Los veranos solía ir con mi familia al pueblo de mi madre, a algún campamento, o a una casa que teníamos en la sierra de Madrid. En cualquiera de estos sitios me lo pasaba muy bien, jugaba mucho, me ría, me enfadaba, tenía amigos…lo típico vamos.
3 De la época del colegio, ¿Tienes recuerdos de vivencia intensa de la fe?
Recuerdo haber tenido vivencia de la fe, y un niño suele vivir esto siempre intensamente. Rezaba siempre por las noches. En el colegio recibí catequesis de comunión, y teníamos clases de religión. Íbamos a Misa, y rezábamos por las mañanas. Pero según fui creciendo el contacto con la fe disminuyó. Durante la adolescencia en el colegio no se dedicaba tanto tiempo a la religión, y aunque iba a Misa los domingos, si no me apetecía ir y podía faltar, pues no iba.
4 ¿Cuándo y por qué apareciste en San Jorge?
En el colegio sólo teníamos catequesis de comunión. Así que mucha gente iba a catequesis de confirmación a San Jorge, que comenzaba a los 14 o 15 años. Así que yo también, siguiendo un poco lo que todo el mundo hacía, y buscando también pasarlo bien y conocer más gente. Era lo que tocaba.
5 Tengo vagos recuerdos tuyos en el Camino de Santiago 2004 (de hecho, dormimos en la misma tienda en El Monte del Gozo). Entonces eras casi un niño…¿Cómo viviste aquella experiencia?
Recuerdo con mucho cariño aquel Camino de Santiago. Fue lo que hizo que me quedara en la parroquia, y que no la abandonase tras confirmarme. Nos apuntamos unos cuantos amigos, porque nos parecía un buen plan para el verano de selectividad. Como imagino que recordarás, nuestras motivaciones no eran muy espirituales, y éramos bastante “rebeldes” con el ambiente que había. Pero aún así, creo que fue mi primera experiencia madura de contacto con el Señor y de oración, me impresionó mucho. Conocí a mucha gente que me hizo cambiar mi visión sobre la manera en la que se vive la fe. E hice amistades buenísimas, que han ido creciendo con los años.
6 ¿Podrías destacar tu primer encuentro con el Señor?
No recuerdo un primer encuentro…. Desde niño ya rezaba, y ya ahí me encontraba con el Señor.
7 ¿Y tu primera llamada al sacerdocio?
Pues tampoco puedo señalar un momento concreto, fue más bien progresivo. Quizá cuando Zoyo y Lucas entraron en el Seminario fue cuando empecé a plantearme si yo tendría vocación. Ese verano volví a hacer el Camino de Santiago, y recuerdo algún rato de oración en que sentía más claramente que era lo que Dios quería. Y yo respondía que no. Después me fui un año a Amberes, de Erasmus, y en general no paró de crecer esta llamada. Aunque a veces desaparecía o conseguía acallarla, siempre volvía con fuerza.
8 Entonces: ¿Crees que tu discernimiento ha sido progresivo (suave) o se trata de una llamada más bien “de caída de caballo” (fulminante, repentina)?
Como he comentado antes, ha sido un discernimiento progresivo. Poco a poco fui percibiendo cual era la voluntad de Dios. Me daba cuenta de que cuanto más frecuentaba los sacramentos y la oración, más claro veía que Dios quería que entrase en el Seminario. Pero esto no fue tan sencillo, porque una vez que ya tenía más o menos claro que esto era lo que Dios quería, tuve una época de no querer hacerlo, de negación. Y esto aunque sabía que se es más feliz siguiendo la voluntad del de arriba.
Al final la respuesta afirmativa sale del amor, y de la generosidad que Dios te da. Y te confirma en la decisión de muchas maneras.
9 Eras el típico joven de la parroquia, con buena apariencia, buen chico y, que yo sepa, no se te conocía novia (al menos “sanjorgiana”). ¿Tuvo algo que ver que ya te rondaba en tu cabeza la idea/llamada a la vocación sacerdotal?
No (risas). Nunca he tenido novia, y aunque es tentador justificarlo por el tema de la vocación, no creo que haya tenido relación (aunque con la Providencia nunca se sabe).
10 ¿Destacarías alguna/s persona/s en tu vida de fe?, ¿Y en tu vocación sacerdotal?
No puedo separar los dos ámbitos, porque han ido muy unidos. Creo que he tenido muchos amigos a lo largo de mi vida que me han acercado a Dios, y con ello me han hecho descubrir mi vocación. Y esto es algo por lo que doy gracias, porque allá donde he ido siempre he estado rodeado de gente buena, es una maravilla.
Mis amigos de toda la vida de fuera de la parroquia son cristianos. Dentro de la parroquia he conocido gente con un testimonio de vida enorme de los que he aprendido, con los que he podido compartir la fe, tener amistad, dar catequesis….
También los curas de la parroquia han tenido un papel muy importante, y me han hecho crecer mucho en la fe.
11 ¿Cuál fue la reacción de tu familia? ¿Y de tus amigos más cercanos?
Por lo general fue buenísima. Me costó decírselo, tanto a los amigos como a la familia, y aunque sabía que me iban a apoyar, siempre hay dudas y miedo sobre si les puedes hacer sufrir de algún modo. Pero la reacción fue muy buena, y según ha ido pasando el tiempo, cada vez me he sentido más apoyado por la familia y los amigos.
12 Antes de tu entrada en el Seminario, ¿cómo era tu vida en general (estudios, ocio, amigos…). ¿Y en San Jorge?
Tenía una vida buena y divertida. Estudié Derecho y ADE en la Autónoma, y durante esos años crecí muchísimo, conocí a gente de todos los colores y aprendí mucho. Los veranos siempre los aprovechaba (salvo cuando tenía que estudiar en agosto), haciendo viajes con los amigos o conociendo otros países. En cuanto al ocio, no hacía nada especial, pero aprovechaba el tiempo: deporte, lectura, quedaba mucho con los amigos para salir por ahí o dar una vuelta….
El año anterior a entrar en el Seminario, mientras hacía introductorio, estuve trabajando en DIA. Fueron sólo 10 meses, pero me sirvieron para hacerme una idea de cómo se trabaja en una oficina, de cómo es la vida laboral y para aprender mucho.
En San Jorge tenía un grupo de jóvenes con amigos, que tenía rachas mejores y otras más flojas. Comencé a dar catequesis de juveniles hace 4 ó 5 años, y creo que esto ha sido muy importante para crecer en la fe. Al principio flojeaba mucho en el compromiso y en la entrega, pero con el tiempo descubrí que cuanto más me implicaba, más disfrutaba, y más me acercaba a Dios, y esto me hacía a su vez dedicarle más tiempo y ponerle más ganas.
Aprovecho para decir lo importante y gratificante que es la labor de los catequistas, y lo maravillosa que es serlo, lo que ayuda a crecer, a conocerse, a ser generoso…
13 El año pasado hiciste el “Introductorio”. ¿En qué consiste y cómo lo viviste?
Es un curso que se hace antes de entrar en el Seminario, para discernir si lo que Dios quiere es esto, y es los sábados por la mañana. A mi me ayudó muchísimo encontrarme tanta gente en mi situación. Me ayudó a ver que no era un “bicho raro”, que había mucha gente que vivía lo mismo que yo, con las mismas dudas, inseguridades, ilusiones… Además hice muy buena relación con la gente, se crea un ambiente muy bueno, y se crece mucho en la relación con Dios.
14 ¿Cómo es la vida en el Seminario y San Dámaso?, ¿Estás contento?
Mucho. Llevo una vida muy intensa, es apasionante. En la universidad se aprende mucho, las asignaturas me están encantando, y me encanta ver toda la gente que va a clase, aparte de los seminaristas. Es Iglesia. Además es un lujo poder tener tanta oración, estudiar teología y filosofía, compartir la vida con tantos compañeros… todos los días me sorprenden cosas, aprendo mucho, me río mucho, y sobre todo me encanta saber que estoy haciendo lo que Dios quiere, y que cada vez Cristo es más importante en mi vida.
15 ¿Qué tal es el compartir esta experiencia con amigos sanjorgianos (Iñaki, Lucas, Zoyo y Bielza)?
Está muy bien, porque aparte de los amigos que he hecho una vez dentro del Seminario, con la gente que ya conocía de antes hay una relación muy curiosa y buena, y como llevan más tiempo siempre son buenos consejeros, y es agradable verles todos los días.
16 ¿Estuviste en la misa del Papa con los seminaristas durante la JMJ?, ¿Cómo la viviste?
Pues la viví muerto de sueño y con una columna delante (risas). Pero me encantó poder estar con el Papa, me parecía increíble poder verle tan cerca, no me lo acababa de creer. Y sobre todo me gustaron las palabras que nos dirigió. Gana mucho este hombre en las distancias cortas, transmite algo distinto.
17 ¿Da miedo o vértigo ser seminarista (futuro sacerdote, si Dios quiere) en el mundo de hoy?
Sí. Cuando me paro a pensar que me estoy preparando para ser sacerdote me da mucho vértigo y miedo. Viene grande a cualquiera. Pero no por el mundo en el que hoy vivimos, sino por lo que significa en sí. Intento que esto sea algo que me ayude a confiar más en Dios.
18 Cambiamos de tercio: ¿Cómo te describirías en tres adjetivos?, ¿Y en tres verbos en gerundio?
Esta pregunta es difícil… Tres adjetivos: noble, contento, amigable. Tres gerundios: riendo, escuchando, creciendo.
19 Preguntas cortas religiosas: Una acción de gracias, una petición habitual al Señor, una oración, un santo, una capilla.
Me quedo con cualquier capilla tranquila. Me encanta la capilla de las Clarisas de Belorado, y la pequeña capilla de San Jorge, por lo que he vivido en ella.
Y para el resto de cosas, creo que soy un poco simple en estos temas, y no muy original. Intento dar gracias por todo, y pido mucho por la gente que quiero. Como oración, me quedo con el Rosario.
20 Preguntas cortas en general: Un deporte, una ciudad, una calle de Madrid, una playa, y un regalo especial que te haya hecho el Señor.
Deporte: natación, fútbol y tenis.
Ciudad: Madrid
Calle de Madrid: Padre Damián
Playa: La Victoria, Cádiz
Un regalo especial: la vida
Muchas gracias por todo Jose.
Filed Under: Portada



Preciosa entrevista como siempre, muchas gracias Mota. Es impresionante cómo llama el Señor, cómo insiste a pesar de nuestro rechazo o de nuestra pereza: “recuerdo algún rato de oración en que sentía más claramente que era lo que Dios quería. Y yo respondía que no. Después (…) no paró de crecer esta llamada. Aunque a veces desaparecía o conseguía acallarla, siempre volvía con fuerza”.
Es muy grato comprobar que los futuros sacerdotes son llamados en muchísimas ocasiones, no al toque de trompeta, con luces cegadoras, o con voces atronadoras. Dios sabe lo que a cada uno le corresponde, y la sencillez , la “normalidad” de la mayoría de los cristianos, es un buen campo de cultivo para que germine la semilla de la llamada. Gracias Jose por tu naturalidad en la que se pueden ver reflejados muchos jóvenes y seguir tu ejemplo.
Jose!
Me ha encantado tu entrevista. ¡Y me he dado cuenta de que tenemos un montón de sitios en común!: colegio, universidad, carrera, parroquia…
Pido para que el Señor siga iluminando siempre tu camino (el camino que te tiene preparado).
Beso.
Como me ha gustado esta entrevista. Mota, es impresionante como tus entrevistas dejan conocer a una persona. José, tu historia es preciosa y llena el corazón de alegría y de esperanza en estos tiempos que a veces parecen oscuras. Está claro que el Señor está ahí, trabajando incansablemente para despertar vocaciones como la tuya. Qué suerte tienes de que te haya “encontrado” a pesar de sus negativas iniciales. Rezaré por ti.
Gracias Jose!!!
Es una alegría inmensa la cantidad de voces que da el Señor…y más alegría aún ver tanto SÍ, sencillo y fiel a Cristo.
Un beso fuerte
cuanta sencillez desprende
gracias jose!