Guiños

María, por su parte, guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc 2,19).

Yo sigo con el Adviento a cuestas. Como cada año, especialmente cuando vislumbro en la agenda el miércoles de ceniza. Cada año desde que voy al templo. Reconozco a tientas que no puedo avanzar a la Cuaresma sin haber asimilado aún la Navidad y sin haber Disfrutado y Gozado del Adviento. Parece que mi reloj litúrgico no encaja con el del resto de la Iglesia.

Pero no es cierto. No es cuestión de sincronismos. Es que el Adviento, para mí, se ha convertido en una especie de aroma que inunda todo el año: una espera incesante, una seguridad de que Dios ha de venir incluso cuando torpemente caigo en la tiranía de pensar que todo depende de mí mismo, una manifestación diaria y constante de que Dios me ama a través de guiños cotidianos.

Sin embargo, no es sólo cuestión de los guiños cotidianos, sino de reconocer, acoger, agradecer y amar esos guiños cotidianos de Dios. Se trata de desaprender, de sorprenderse por cada detalle, de apreciar y disfrutar de todo lo que es bello, por insignificante y desapercibido que le resulte a este mundo. Se trata de mirar con los ojos de María. Y sobre todas las cosas, de descubrir, detrás de cada uno de esos guiños, al Padre que nos mima.

Yo quisiera acurrucarme, tan viejito que soy, en los brazos del Padre Bueno. Descansar. Saber (saber con el corazón, con las entrañas) que tiene pensado un Plan de Santidad para mí, un Plan de Felicidad para mí, un Plan Eterno de Reinado con Él y que verdaderamente, sólo tengo que ser fiel a las inspiraciones de Su Espíritu.

Para mí, ese camino a Vivir en confianza es el camino de la espera, el camino del Adviento incluso en viernes Santo. No anula un tiempo al otro, se complementan. Adviento, que, lejos de llamado a desaparecer – como he oído a muchos sacerdotes- para mí ha de convertirse en el sustento de toda mi vida. Saber que Vendrás. Esperar en Tu Venida y amar, al lado de María, tus guiños. Cada día. Pedirte ayuda para durante esa espera ensanchar mi corazón al escribir mi diario interior de amor.

El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos invita a detenernos en silencio para percibir una presencia. Es una invitación a comprender que cada una de las vivencias del día son señales que Dios nos dirige, signos de la atención que tiene para con cada uno de nosotros ¡Cuán a menudo Dios nos hace percibir algo de su amor! Mantener, por decir así, un “diario interior” de este amor sería una tarea bella y saludable para nuestra vida!

Homilía de Benedicto XVI al comenzar el Adviento: “Es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno”

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Comentarios (3)

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  1. Floren dice:

    No es casualidad que el Adviento y la Cuaresma tengan un mismo color penitencial,el morado. Son tiempos de espera, de reflexión, de preparación, de limpieza interior. No dicen los Evangelios qué hizo Cristo en los cuarenta días en el desierto, sólo nos hablan de su retiro a la soledad y nos hablan de su ayuno. Es seguro que pensara y mucho sobre su próxima “vida pública”, que las cosas del mundo diario no le perturbaron en su reflexión sobre su futuro. Basta con leer las tentaciones a las que le sometió el diablo, durante cuarenta días, ofreciéndole “liberaciones mundanas” (pan, seguridad, poder) para comprenderlo. Si en el Adviento vemos el tránsito a la vida, en la Cuaresma vemos el tránsito y sobre todo la preparación para la muerte y la resurección.

  2. Pering dice:

    Cuántos guiños nos manda Dios, no solamente en Adviento y Cuaresma sino, como dices, a diario. Pero en Adviento y Cuaresma más que guiños son la mirada completa, la percepción especialmente intensa de su presencia. Qué suerte tenemos de acompañarle en este camino de su vida!

  3. jacinta dice:

    gracias!!!!
    menudo numero de sj digital!! nieves que ve a su hija mirar el mundo con asombro,bielza nos llama a admirar la belleza con esa capacidad de trascender y asombrarnosy tu a esperar en los dias cotidianos los guiños escondidos y a ser capaces de asombrarnos en nuestra rutina :-)
    Pues nada…a asombrarse tol mundo!!!! ;-)
    fuera de bromas … gracias!!! por llamarnos a levantar la vista

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