Jaime, el talibán más cumbayá
Como cada miércoles le veo aparecer. Llega dentro de un “pollito” amarillo, frena con brusquedad y se acerca moviendo rítmicamente las piernas mientras saluda con su imperturbable sonrisa. Siempre la lleva puesta, y aunque veo mal, reconozco esa figura desde lejos. A veces aparece con una guitarra, la lleva al hombro y cuando la desenfunda [...]
